“La Asamblea General:”Recordando los principios de la Carta de las Naciones Unidas;”considerando que la restitución de los legítimos derechos de la República Popular de China es indispensable para salvaguardar la Carta de las Naciones Unidas y para la causa que la Organización ha de servir de conformidad con la Carta;”reconociendo que los representantes del Gobierno de la República Popular de China son los únicos representantes legítimos de China en las Naciones Unidas, y que la República Popular de China es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad;”decide restituir a la República Popular de China todos sus derechos y reconocer a los representantes de su Gobierno como únicos representantes legítimos de China en las Naciones Unidas, así como expulsar inmediatamente a los representantes de Chiang Kai-shek del puesto que ocupan ilegalmente en las Naciones Unidas y en todos los organismos con ellas relacionados”.Lee tambiénLa resolución 2758 de la Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada el 28 de octubre de 1971, ponía patas arriba los equilibrios geopolíticos que habían marcado el primer cuarto de siglo posterior a la Segunda Guerra Mundial. Especialmente en el extremo Oriente, donde las guerras de Corea, Vietnam y Laos habían supuesto los primeros conflictos armados de la Guerra Fría.La República Popular de China conseguía imponerse en una larga batalla diplomática y hacerse con la decisiva representación del país, hasta entonces representado en Naciones Unidas por la República de China, heredera del gobierno depuesto por la Revolución liderada por Mao Zedong en 1949 y recluida en la isla de Formosa. Conseguía, de paso, la plaza de miembro permanente del Consejo de Seguridad que ostentaba como potencia constituyente del organismo internacional la otra China.Tanto Pekín como Taipéi siempre han mantenido un postulado común: el de “una sola China”El relevo de Pekín por Taipéi en representación del gigante asiático ya no tenía vuelta de hoja: el Gobierno de la República Popular no sólo representaba a la gran mayoría del pueblo chino, sino que contaba con el apoyo mayoritario de los miembros de la Asamblea. Sin embargo, eso no cerraba el conflicto chino, puesto que Taiwán, gobernada por el régimen de Chiang Kai-shek tras su derrota en la China continental, mantenía viva la llama de su legitimidad y gobernaba el territorio insular, ya entonces con 18 millones de habitantes.Pese a sus posicionamientos enfrentados, tanto la República Popular como la República de China mantenían –y aún mantienen– un postulado en común: el de “una sola China”. Aunque sus concepciones de esta realidad, tanto en la China de Mao como en la de Xi y tanto en la dictadura de Chiang Kai-shek como en la democracia taiwanesa actual, siguen estando diametralmente enfrentadas y se han demostrado irreconciliables.Mao Zedong y Richard Nixon, en su histórico encuentro en Pekín en 1972En este escenario, el papel de Estados Unidos a lo largo de este largo período ha sido decisivo. Convertido primero en el primer aliado de todo tipo de regímenes, democráticos o no, en su lucha contra el avance del socialismo en la región, Washington se convirtió en el mejor aliado de Taipéi, como lo era de Seúl o Manila y lo había sido de Hanói ante el avance de milicias comunistas.Así que tras el reconocimiento internacional de Pekín en Naciones Unidas, contra el que votó en contra, Washington mantuvo su apoyo, económico y militar, a la República de China. Por más que trató de destensar las relaciones con la República Popular y, en 1972, el presidente Richard Nixon realizó un histórico viaje a Pekín, Hangzhou y Shanghái y se reunió con Mao. Allí, ambas partes firmaron el Comunicado Conjunto de Shanghái, en el que el Gobierno de Estados Unidos reconocía la posición de “una sola China” y apelaba a una resolución pacífica.Lee tambiénEra un primer paso para la firma, ya en 1979, del Comunicado Conjunto de Normalización de Relaciones entre la República Popular China y Estados Unidos, que formalizó el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre ambos países bajo la presidencia de de Jimmy Carter. Como había hecho Naciones Unidas, Washington finalmente consideraba al Gobierno de Pekín como la representación legítima de China.No obstante, Estados Unidos no dejó en el limbo a Taipéi, gobernado en aquel momento por Chiang Ching-kuo, hijo de Chiang Kai-shek, quien asumió la presidencia tras la muerte de su padre en 1975. Ese mismo año, con carácter retroactivo al 1 de enero, aprobó la ley de Relaciones con Taiwán (que ya no República de China, pese a que seguía y sigue siendo su nombre oficial), un aval para mantener relaciones comerciales, culturales y de defensa no oficiales con Taipéi que ha ayudado a crecer a esta pequeña China. Es el documento que ofrecemos extractado.Ley de Relaciones con Taiwán“Con el fin de contribuir al mantenimiento de la paz, la seguridad y la estabilidad en el Pacífico Occidental y promover la política exterior de Estados Unidos, autorizando la continuación de las relaciones comerciales, culturales y de otra índole entre el pueblo de los Estados Unidos y el pueblo de Taiwán, y para otros fines.”El Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos, reunidos en Congreso, decretan:(…)”Sección 2.”El presidente, habiendo puesto fin a las relaciones gubernamentales entre Estados Unidos y las autoridades gobernantes de Taiwán reconocidas por los Estados Unidos como la República de China antes del 1 de enero de 1979, el Congreso considera necesaria la promulgación de esta ley.”Para ayudar a mantener la paz, la seguridad y la estabilidad en el Pacífico Occidental y promover la política exterior de Estados Unidos autorizando la continuación de las relaciones comerciales, culturales y de otra índole entre el pueblo de los Estados Unidos y el pueblo de Taiwán.”Es la política de Estados Unidos:”Preservar y promover relaciones comerciales, culturales y de otra índole extensas, estrechas y amistosas entre el pueblo de Estados Unidos y el pueblo de Taiwán, así como con el pueblo de la China continental y todos los demás pueblos de la zona del Pacífico Occidental.”Declarar que la paz y la estabilidad en la zona redundan en los intereses políticos, de seguridad y económicos de Estados Unidos y son asuntos de interés internacional.”Para dejar claro que la decisión de Estados Unidos de establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China se basa en la expectativa de que el futuro de Taiwán se determinará por medios pacíficos.”Considerar cualquier intento de determinar el futuro de Taiwán por medios distintos a los pacíficos, incluidos los boicots o los embargos, como una amenaza para la paz y la seguridad de la zona del Pacífico Occidental y motivo de grave preocupación para Estados Unidos.”Para proporcionar a Taiwán armas de carácter defensivo y mantener la capacidad de Estados Unidos para resistir cualquier recurso a la fuerza u otras formas de coerción que pongan en peligro la seguridad, o el sistema social o económico, del pueblo de Taiwán.”Nada de lo dispuesto en esta ley contravendrá el interés de Estados Unidos en materia de derechos humanos, especialmente con respecto a los derechos humanos de los aproximadamente dieciocho millones de habitantes de Taiwán. La preservación y el fomento de los derechos humanos de toda la población de Taiwán se reafirman como objetivos de Estados Unidos.”Sección 3.”En cumplimiento de la política establecida en la sección 2 de esta ley, Estados Unidos pondrá a disposición de Taiwán los artículos y servicios de defensa necesarios en la cantidad que sea precisa para que Taiwán pueda mantener una capacidad de autodefensa suficiente.”El presidente y el Congreso determinarán la naturaleza y cantidad de dichos artículos y servicios de defensa basándose exclusivamente en su criterio sobre las necesidades de Taiwán, de conformidad con los procedimientos establecidos por ley. Dicha determinación de las necesidades de defensa de Taiwán incluirá una revisión por parte de las autoridades militares de Estados Unidos en relación con las recomendaciones al presidente y al Congreso.”Se ordena al presidente que informe de inmediato al Congreso sobre cualquier amenaza a la seguridad o al sistema social o económico del pueblo de Taiwán, así como sobre cualquier peligro que de ello se derive para los intereses de Estados Unidos. El presidente y el Congreso determinarán, de conformidad con los procedimientos constitucionales, las medidas apropiadas que Estados Unidos deberá adoptar ante cualquier peligro de este tipo.”Sección 4.”La ausencia de relaciones diplomáticas o de reconocimiento no afectará la aplicación de las leyes de Estados Unidos con respecto a Taiwán, y las leyes de Estados Unidos se aplicarán con respecto a Taiwán de la misma manera en que se aplicaban con respecto a Taiwán antes del 1 de enero de 1979.”La aplicación del inciso (a) de esta sección incluirá, pero no se limitará, a lo siguiente:”Siempre que las leyes de Estados Unidos hagan referencia o se relacionen con países, naciones, estados, gobiernos o entidades similares extranjeras, dichos términos incluirán a Taiwán y dichas leyes se aplicarán con respecto a este.”Siempre que esté autorizado por o de conformidad con las leyes de Estados Unidos para llevar a cabo programas, transacciones u otras relaciones con respecto a países, naciones, estados, gobiernos o entidades similares extranjeras, el presidente o cualquier agencia del Gobierno de Estados Unidos está autorizado a llevar a cabo, de conformidad con la sección 6 de esta ley, dichos programas, transacciones y otras relaciones con respecto a Taiwán (incluida, pero no limitada, a la prestación de servicios para los Estados Unidos a través de contratos con entidades comerciales en Taiwán), de conformidad con las leyes aplicables de Estados Unidos.”La ausencia de relaciones diplomáticas y reconocimiento con respecto a Taiwán no derogará, infringirá, modificará, negará ni afectará de ninguna otra manera los derechos u obligaciones (incluidos, entre otros, los relativos a contratos, deudas o intereses patrimoniales de cualquier tipo) en virtud de las leyes de Estados Unidos, adquiridos con anterioridad o en el futuro por o con respecto a Taiwán.”Para todos los efectos bajo las leyes de Estados Unidos, incluidas las acciones en cualquier tribunal de Estados Unidos, el reconocimiento de la República Popular China no afectará de ninguna manera la propiedad u otros derechos o intereses sobre bienes, tangibles e intangibles, y otras cosas de valor, que fueran propiedad o estuvieran en posesión antes del 31 de diciembre de 1978, o que fueran adquiridos u obtenidos posteriormente por las autoridades gobernantes de Taiwán.”Siempre que la aplicación de las leyes de Estados Unidos dependa de la ley que sea o haya sido aplicable en Taiwán o del cumplimiento de la misma, la ley aplicada por el pueblo de Taiwán se considerará la ley aplicable para ese propósito.”Nada de lo dispuesto en esta ley, ni los hechos relativos a la actuación del presidente al otorgar reconocimiento diplomático a la República Popular China, la ausencia de relaciones diplomáticas entre los pueblos de Taiwán y Estados Unidos, o la falta de reconocimiento por parte de Estados Unidos, y las circunstancias concurrentes, se interpretarán en ningún procedimiento administrativo o judicial como base para que ninguna agencia, comisión o departamento del Gobierno de Estados Unidos emita una conclusión de hecho o una determinación de derecho, en virtud de la ley de Energía Atómica de 1954 y la ley de No Proliferación Nuclear de 1978, para denegar una solicitud de licencia de exportación o revocar una licencia de exportación existente para exportaciones nucleares a Taiwán.”A efectos de la ley de Inmigración y Nacionalidad, Taiwán podrá ser tratado de la manera especificada en la primera oración del artículo 202(b) de dicha ley.”La capacidad de Taiwán para demandar y ser demandada ante los tribunales de Estados Unidos, de conformidad con las leyes de Estados Unidos, no será derogada, infringida, modificada, denegada ni afectada de ninguna otra manera por la ausencia de relaciones diplomáticas o reconocimiento.”Ningún requisito, ya sea expreso o implícito, establecido en las leyes de Estados Unidos con respecto al mantenimiento de relaciones diplomáticas o al reconocimiento será aplicable a Taiwán.”Para todos los efectos, incluidas las acciones ante cualquier tribunal de Estados Unidos, el Congreso aprueba la continuación en vigor de todos los tratados y demás acuerdos internacionales, incluidas las convenciones multilaterales, celebrados entre Estados Unidos y las autoridades gubernamentales de Taiwán reconocidas por Estados Unidos como la República de China antes del 1 de enero de 1979, y que estuvieran en vigor entre ellos el 31 de diciembre de 1978, a menos que se rescindan de conformidad con la ley.”Nada de lo dispuesto en esta ley podrá interpretarse como fundamento para justificar la exclusión o expulsión de Taiwán de cualquier institución financiera internacional o cualquier otra organización internacional.(…)”Sección 6.”Los programas, transacciones y demás relaciones llevadas a cabo por el presidente o cualquier organismo del Gobierno de Estados Unidos con respecto a Taiwán se realizarán, de la manera y en la medida que lo disponga el presidente, a través del Instituto Americano en Taiwán, una corporación sin fines de lucro constituida bajo las leyes del Distrito de Columbia, o una entidad no gubernamental sucesora comparable que el presidente designe (en adelante, en esta ley, denominada el ‘Instituto’).”Siempre que el presidente o cualquier organismo del Gobierno de Estados Unidos esté autorizado o requerido por las leyes de Estados Unidos para celebrar, ejecutar, hacer cumplir o mantener vigente un acuerdo o transacción relativa a Taiwán, dicho acuerdo o transacción se celebrará, ejecutará y hará cumplir, de la manera y en la medida que lo disponga el presidente, por o a través del Instituto.”En la medida en que cualquier ley, norma, reglamento u ordenanza del Distrito de Columbia, o de cualquier estado o subdivisión política del mismo en el que el Instituto esté constituido o realice negocios, impida o interfiera de otro modo con el desempeño de las funciones del Instituto de conformidad con esta ley; dicha ley, norma, reglamento u ordenanza se considerará invalidada por esta ley.”Sección 7.”El Instituto podrá autorizar a cualquiera de sus empleados en Taiwán a administrar o tomar de cualquier persona un juramento, afirmación, declaración jurada o deposición, y realizar cualquier acto notarial que cualquier notario público esté obligado o autorizado por ley a realizar dentro de Estados Unidos.”Para actuar como curador provisional de los bienes personales de ciudadanos estadounidenses fallecidos y para asistir y proteger los intereses de los ciudadanos estadounidenses mediante la realización de otros actos que estén autorizados a realizarse fuera de Estados Unidos con fines consulares por las leyes de Estados Unidos que el presidente pueda especificar.”Los actos realizados por empleados autorizados del Instituto en virtud de esta sección serán válidos y tendrán la misma fuerza y efecto dentro de Estados Unidos que si fueran realizados por cualquier otra persona autorizada por las leyes de Estados Unidos para realizar tales actos.(…)”Esta ley entrará en vigor el 1 de enero de 1979. Aprobada el 10 de abril de 1979.”Redactor de la sección de Continuidad y colaborador del canal Historia y Vida. Ha trabajado en La Revista del Sábado, Deportes, Magazine y Última Hora y ha coordinado el suplemento económico Dinero. Autor de varias obras divulgativas
Taiwán, la otra China que creció bajo el paraguas de Washington
Tras reconocer al Gobierno de Pekín y establecer relaciones diplomáticas con la República Popular en 1979, Estados Unidos aprobó una ley que otorga un estatus especial a la isla











