Conocido como un virus zoonótico, el hantavirus pertenece a una familia de virus que se transmite de roedores a seres humanos, ya sea por contacto o por inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o heces de estos animales. Fue en la década de 1990 cuando se descubrió una variante que podría transmitirse de humano a humano, la cual ha sido objeto de estudio.
Esta cepa volvió a generar preocupación luego de que se emitiera una alerta sanitaria por un pequeño brote dentro del crucero de expedición antártica MV Hondius, donde se registraron al menos tres muertes. Otros pacientes han sido confirmados con el virus y más personas permanecen bajo sospecha.
Pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado la baja probabilidad de que este virus represente un peligro a nivel de pandemia para la salud pública, en redes sociales se ha difundido desinformación sobre el hantavirus. Aunque puede llegar a ser mortal, especialistas destacan que su transmisión no es sencilla.
Óscar Donis, jefe de la Sección de Epidemiología del Departamento de Medicina Preventiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), resalta que, en el caso de la variante Andes (ANDV) de la familia del hantavirus, la transmisión entre humanos es mucho más limitada que la del covid-19 o la de un resfriado común.












