Mientras el gobierno intenta recuperar el control de la agenda, el viaje relámpago de Santiago Caputo a Estados Unidos abrió una nueva ola de especulaciones. La explicación oficial habló de reuniones para fortalecer vínculos con la administración republicana y monitorear el escenario político local, pero en Washington y Buenos Aires comenzó a circular otra versión mucho más inquietante: que el principal estratega del mileísmo no viajó por iniciativa propia, sino porque fue convocado de urgencia. Según las notas periodísticas de los últimos días, la administración de Donald Trump estaría preocupada por la situación política argentina, el desgaste de Javier Milei y el impacto del caso Adorni. La idea sería que Washington quería tomar el pulso de la situación argentina de primera mano. Pero nadie convoca de urgencia a un operador político extranjero simplemente para preguntarle cómo vienen las encuestas. Mucho menos cuando ese operador ni siquiera ocupa un cargo formal dentro del gobierno. Seguramente haya una gran preocupación en Washington por el desgaste acelerado de Javier Milei y la posibilidad de que pierda en 2027. En ese contexto, la convocatoria a Caputo adquiere otro significado: ya no solo discutir la coyuntura económica argentina, sino evaluar la sustentabilidad futura de los intereses estadounidenses en el país, aún en el caso de que Milei pierda.
Día 887: Caputo y el reemplazo de Milei
El viaje de Santiago Caputo a Washington alimentó versiones sobre internas, desgaste político y posibles escenarios de recambio en el oficialismo. Ante ese clima, volvieron a aparecer los vínculos entre Daniel Hadad, Leonardo Scatturice y el círculo de poder que rodea al gobierno de Javier Milei.











