La Generalitat exige el dinero que pagó por 56 obras que tuvo que restituir, actualizado por el IPC, y el coste de su conservación

La Generalitat acaba de reabrir otro frente con el Gobierno de Aragón que tiene su epicentro, también, en Sijena. Se trata de las 56 obras del monasterio oscense que la Administración catalana adquirió en dos paquetes, 1983 y en 1992, y que una sentencia judicial obligó a devolver en 2017. Ha enviado dos requerimientos a la Administración presidida por Jorge Azcón para cobrar 791.000 euros como compensación por lo que pagaron por esas obras y el coste de su mantenimiento mientras estuvieron en el MNAC (12 de ellas) y en el Museo Diocesano de Lleida (44). Fuentes conocedoras de esa petición aseguran que la solicitud se tenía que realizar antes de que expirara el plazo, pese a que el nuevo frente, de momento extrajudicial, se solapa con la sentencia que obliga a devolver los murales románicos del Real Monasterio, arrancados en 1936 para protegerlos del estado de ruina en que se encontraba el Real Monasterio de Santa María de Sijena en plena Guerra Civil.

El Tribunal Supremo, en la sentencia definitiva sobre el caso dictada en 2021, consideró “probado que los bienes formaban parte del tesoro artístico del monasterio de Sijena en la fecha que fue declarado Monumento Nacional [1923], por lo que la protección de tal declaración debe extenderse también a ese tesoro artístico”. Y, de esa forma, si bien se siguieron a rajatabla la legislación canónica en los contratos de compraventa, no se respetó el marco jurisdiccional civil: la Orden del Monasterio de Valldoreix, que vendió los bienes, no tenía facultad para hacerlo, puesto que estos eran de la Orden de Sijena, “con personalidad jurídica canónica y civil propia y patrimonio independiente”.