Dejemos de lado la obscenidad. El Tesla Cybertruck del diputado libertario Manuel Quintar (“la” Tesla si, como dicen, es una camioneta) es casi una provocación a otro Manuel, Adorni.

Sabemos que las crónicas se han esforzado por otorgarles a los bienes y las preferencias del jefe de Gabinete un brillo que no tienen. Escaneados hasta la minucia por el fiscal y el juez que lo investigan, se ha visto que los consumos recientes de Adorni son de pretensiones modestas. El salto de canillita a campeón. La cascada está más cerca de ser los dos cañitos de los que habló el Presidente que un auténtico salto de agua. Qué jacuzzi no viene con apoyacabezas, se podrá decir. De la existencia de un country en Exaltación de la Cruz la mayoría nos enteramos ahora. Un departamento en Caballito siempre será un departamento en Caballito.

Abogado y empresario, el diputado Quintar en cambio llegó y tiró del mantel. Hasta ayer peronista, hoy libertario, dejó su vehículo plateado y de aspecto de mandíbula de Dick Tracy en el estacionamiento del Congreso, donde todos pudieran verlo. Y para peor, sin chapa patente. Ostentación y desparpajo. Incluso logró incomodar a un Menem, Martín, el presidente de la Cámara de Diputados, que lo conminó a retirarlo de ahí.