El Pentágono pretende construir tres bases en el sur de la estratégica isla danesa
El interés de Donald Trump en Groenlandia está lejos de disiparse. Estados Unidos y Dinamarca negocian desde enero una expansión militar de la primera potencia mundial en la isla más grande del planeta. Tras las amenazas del presidente estadounidense de anexionarse por la fuerza el territorio de un miembro de la OTAN, el proceso parece haberse encauzado a la vía diplomática. El Pentágono tiene intención de abrir tres nuevas bases, una pretensión que se ajusta al acuerdo de defensa vigente entre Washington y Copenhague. Sin embargo, los representantes de Trump reclaman que dichas instalaciones se designen como territorio soberano de Estados Unidos, una exigencia que sus pares daneses y groenlandeses no están dispuestos a aceptar.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, declaró el martes en Copenhague que se habían producido “algunos avances en la dirección correcta” en las conversaciones tripartitas en Washington. El dirigente de la isla ártica, un territorio semiautónomo del Reino de Dinamarca, aseguró que los equipos danés y groenlandés han trasladado su voluntad de “hacer más en materia de seguridad nacional e internacional y asumir mayores responsabilidades”. “Nuestra única exigencia es el respeto”, subrayó Nielsen durante su intervención en un foro sobre democracia.






