El alcance de la fortuna de Pablo Escobar es desconocido. Existen estimaciones, pero lo cierto es que probablemente ni él mismo supiese cuál era la cuantía real de su patrimonio. Por ejemplo, se sabe que enterraba grandes cantidades de dinero por no saber qué hacer con ellas, de manera literal. De hecho, se cree que parte del botín no ha sido recuperado, y es más que posible que ni él supiese la localización exacta de varias partidas, las cuales podrían haberse echado a perder dada la humedad del clima colombiano.PublicidadComo muchos multimillonarios, el narcotraficante también tenía sus excentricidades. Sin duda alguna, una de las más llamativas fue su idea de construir un Arca de Noé personal. Así fue como llamó a su zoológico privado, en el que llegó a reunir a más de 200 especies exóticas dentro de la archiconocida Hacienda Nápoles. Una fauna que, una vez que el capo del Cartel de Melledín fue abatido en 1993, se convirtió en un problema. Especialmente sonado ha sido el caso de los hipopótamos.Los hipopótamos de Escobar: de extravagancia a problema ecológicoEn 1981, Pablo Escobar importó ilegalmente cuatro hipopótamos, un macho y tres hembras, para formar parte de su colección privada de animales exóticos. De hecho, dado su tamaño y particular morfología, eran la joya de la corona dentro de aquel zoológico. Sin embargo, una vez que falleció el narco, aquellos gigantones quedaron abandonados a su suerte. En un momento dado algunos ejemplares abandonaron la Hacienda y, poco a poco, fueron conquistando nuevos espacios en el entorno del río Magdalena.Así hasta convertirse en un problema ecológico de primer orden. Debido a que no tenían depredadores naturales, los hipopótamos de Escobar fueron reproduciéndose hasta que en 2022 el Gobierno colombiano los declaró especie exótica invasora, pues acaparaban los recursos naturales en perjuicio de las especies autóctonas. También para las personas que pueblan la zona, sobre todo a las comunidades pesqueras que ahora tienen miedo de adentrarse en el agua al anochecer.PublicidadUn problema que no ha hecho más que crecer, generando un debate público sobre qué hacer con ellos. En abril de 2026, el Ejecutivo colombiano dio luz verde a sacrificar a 80 hipopótamos como plan para controlar su población, que actualmente se cifra en torno a los 200 ejemplares. La estrategia, que tiene un coste estimado de dos millones de dólares, encontró cierta contestación popular, pues para muchos los animales ya se han convertido en parte del paisaje. Cuando no, directamente, en santo y seña de Doradal, así como reclamo turístico. Qué hacer con 'los hipopótamos de la cocaína'Según estimaciones, de seguir con el actual ritmo de crecimiento, se espera que para 2035 puedan habitar de 1.000 a 1.500 ejemplares de hipopótamos en Colombia. Durante años se han intentado llevar a cabo medidas de control y castración química, pero lo complejo de materializarlas, unido a lo elevado de su coste, han hecho que sean infructuosas. De ahí que se pasase a un plan más taxativo, que ha encontrado una alternativa ante el ofrecimiento de Anant Ambani, hijo del hombre más rico de Asia, quien se ha ofrecido a acogerlos en Vantara, su gigantesco centro de rescate animal en Gujarat.Claro que la oferta, que permitiría la recolocación de los 80 especímenes amenazados, además de su reintegración en un hábitat favorable para ellos, implica una complejidad logística quizá insalvable. De hecho, no es la primera vez que la reubicación de estos hipopótamos de la cocaína está sobre la mesa. Según publica Scientifica American, la posibilidad de trasladar a varios de estos ejemplares ha sido estudiada en otras ocasiones por las autoridades colombianas, desechándose siempre por lo alto de su coste.PublicidadQué sucedió con las otras especies exóticas de Pablo EscobarClaro que en el zoológico de Pablo Escobar no solo había hipopótamos. Tras el fallecimiento del narco, la Hacienda Nápoles pasó a manos del Estado colombiano. Sin embargo, no fue una transición sencilla. Al fin y al cabo eran tiempos convulsos y los animales exóticos requieren de un mantenimiento muy costoso y exhaustivo, algo que no se les pudo ofrecer a todos ellos. Muchas especies como los grandes felinos, rinocerontes, elefantes, jirafas, etc. fueron recolocadas en zoológicos y reservas no solo de Colombia, sino de todo el mundo. Otras especies fueron vendidas e, incluso, se produjeron saqueos varios. Por ello existe menos información concreta del paradero de aquella colección que llegó a formar la Hacienda Nápoles. Aunque sí hay una especie que está causando problemas similares a los de los hipopótamos.El caso de los 'narcovenados'Los llamados narcovenados son en realidad ciervos chital, una especie autóctona de Asia, que Pablo Escobar añadió a su zoo privado a finales de los años 70 e inicios de los 80. Son muy llamativos a causa de su pelaje moteado, motivo por el cual en Colombia también se les apoda bambis, en referencia al conocido personaje de Disney.Igual que sucedió con los hipopótamos, una vez que cayó Escobar, los ciervos chital quedaron en libertad, introduciéndose por su cuenta y riesgo dentro de un ecosistema que les era ajeno. Debido a que no son tan llamativos como los hipos, se han ido reproduciendo y conquistando territorios sin generar tanto ruido mediático. Aunque también han sido catalogados como una especie invasora por las autoridades colombianas.En su caso, se desconoce con exactitud cuantos de estos narcovenados moran libremente en la actualidad, aunque sí se sabe que existen manadas en varias zonas rurales de Antioquia. En lugares como Texas o Hawái, donde también fueron introducidos ilegalmente, han desplazado a las especies de ciervo autóctonas, alterado la regeneración de bosques y provocado erosión y pérdida de vegetación. Por ello, su presencia puede ser un problema grave para el ecosistema colombiano, aunque no tan pintoresco como la presencia de hipopótamos.