Helena PelicanoJerusalén. Servicio especial 14/05/2026 06:00 Las montañas del sur de Líbano desconocen la palabra tregua. El acuerdo para el cese de las hostilidades entre los gobiernos libanés e israelí -y apadrinado por un Donald Trump incapaz de resolver la tregua con Irán- no ha detenido los combates. En esta zona, Tel Aviv ha establecido una “línea amarilla”, desde donde lanza su ofensiva terrestre contra Hizbulah. La milicia, por su parte, continúa con el lanzamiento de misiles contra el norte de Israel, y se niega claudicar.A pesar de que los bombardeos sobre Beirut han dado un respiro, los ataques en la zona fronteriza siguen aumentando el número de muertos en el conflicto. Desde el inicio del alto el fuego, que entró en vigor el pasado 14 abril, al menos 380 personas han muerto, lo que aumenta el número de víctimas total a 2.800 en esta guerra.Un enjambre de drones israelíes se ha convertido en el arma más precisas y mortíferas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en las carreteras libanesas. Tres ataques en la autopista que conecta la capital y sur han dejado en las últimas horas al menos doce fallecidos, según el ministerio de Salud libanés.El país de los cedros denuncia que la campaña militar israelí no se dirige sólo a los militantes chiís, y denuncia la destrucción de edificios públicos y de uso civil. Los bombardeos contra ambulancias han provocado la muerte de más de un centenar de sanitarios, mientras miembros del gobierno de Beniamin Netanyahu aseguran que Hizbulah hace uso de estos vehículos.El presidente de la Cruz Roja Libanesa, Antoine Zoghbi, aseguró que los equipos de rescate operan actualmente en condiciones extremadamente peligrosas, y añadió que “no existe una protección real” para las ambulancias ni para el personal médico ni en la franja de Gaza ni en Líbano. “Nuestro problema hoy es que nos hemos convertido en objetivos, como si fuéramos combatientes”, declaró Zoghbi.En ese sentido, la devastación no es sólo humana: según una investigación publicada por el medio The National, más de 100.000 edificios han sido demolidos en el intento israelí de crear una zona tampón al sur del río Litani. En localidades como Jiam o Bint Jbeil, los bulldozers conducidos por soldados hebreos no han dejado ni una sola casa en pie.Aunque los daños de esta guerra tarden décadas en recuperarse, el mando de Hizbulah alienta a sus combatientes y seguidores a rechazar la derrota. En un inusual mensaje dirigido a los milicianos, el secretario general del Partido de Dios, Naim Qasem, elogió la actuación de sus tropas y aseguró que gracias a ellos “un Líbano soberano e independiente se sostiene”.El humo se eleva sobre Deir el Zahrani, en una campaña israelí para demoler localidades del sur de Líbano KAWNAT HAJU / AFPEl grupo armado no ha participado en las primeras negociaciones directas en décadas entre Líbano e Israel, impulsadas por el presidente Joseph Aoun y el primer ministro Nawaf Salam, quienes buscan debilitar internamente el poder de Hizbulah en territorio libanés.“No abandonaremos el campo de batalla y lo convertiremos en un infierno para Israel”, aseveró Qasem. Según él, un eventual acuerdo entre Irán y Estados Unidos que incluya “el fin de la agresión contra el Líbano” representa “una de las oportunidades más fuertes para detener los ataques”, aunque insistió en que cualquier negociación sobre los “derechos soberanos” del país corresponde exclusivamente a las autoridades libanesas.El dirigente de Hizbulah defendió unas negociaciones indirectas con Israel y rechazó contactos directos, que calificó de “ganancias puras para Israel y concesiones gratuitas” por parte de Beirut. También subrayó que “ninguna parte externa tiene relación alguna con las armas del Líbano, la resistencia o los asuntos internos del Estado”, y sostuvo que el futuro encaje de Hizbulah deberá abordarse dentro de una estrategia nacional de seguridad una vez se produzca la retirada israelí y el fin de la ofensiva.Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo
Líbano se desangra en un alto el fuego inexistente
El número de vícitmas en la guerra asciende a 3.000 mientras continúan los ataques entre Israel y Hizbulah














