Josep Oliver Alonso
Aunque de forma tentativa, comienzan a dejarse sentir los efectos de la guerra. En lo tocante a la ocupación, el Banco de España apuesta, para el 2026 y 2027, por aumentos del 2,2% y 1,3%, que implican añadir unos notables 500.000 y 300.000 nuevos puestos de trabajo, aunque inferiores a la media 2021-25 de 600.000/año. La moderación que se anticipa ha comenzado a visualizarse, en parte, en las cifras de la EPA del primer trimestre y, en particular, en la del empleo de los nacidos fuera de España: su contribución a la nueva ocupación ha pasado del 61% en 2021-25 al 44% de los tres primeros meses de 2026, mientras que en Catalunya se habría producido el extraño fenómeno de caída absoluta de inmigrantes ocupados.
Aunque no todo en el mercado de trabajo es la EPA. En afiliación emerge una tendencia distinta y más positiva: en España su avance se ha acelerado suavemente hasta el 2,4% anual en abril, mientras en Catalunya se ha mantenido en un notable 2%. Aunque en lo tocante al crítico ámbito de los afiliados extranjeros (la Seguridad Social no suministra información sobre donde han nacido) se han abandonado los intensos aumentos que se habían observado desde la crisis de la covid: sus insólitos avances mensuales de marzo del 2021 a mayo del 2025 (8,7% para España y 7,9% para Catalunya) se han moderado suavemente a partir de entonces, mucho menos en España (7,4%) y sustancialmente más en Catalunya (4,3%). Dadas las angustias de la guerra y los efectos sobre la nueva ocupación de las dificultades de accesibilidad que muestra el mercado de la vivienda, no sorprende esa reducción del avance de la afiliación de extranjeros, aunque difícilmente explican la caída de los inmigrantes ocupados que muestra la EPA del primer trimestre para Catalunya.









