Mirei Boddien trabaja por las mañanas en un parvulario y hace canguros por las tardes para completar su sueldo.
Xavi Jurio
Paula Solanas Alfaro
Barcelona
“Me gusta mi trabajo y tengo vocación, pero cada vez me planteo más dejarlo para poder tener un único salario digno”. Cuando Mirei Boddien sale cada tarde a las tres de la escuela infantil donde trabaja, su jornada laboral todavía no ha terminado. En realidad, se queda esperando un par de horas hasta recoger a uno de los niños del centro, al que cuida como canguro hasta que sus padres lleguen a casa del trabajo.






