Hace poco más de dos años que el fenómeno #Mafin dejó de ser una simple trama televisiva para convertirse en un fuerte movimiento fandom que cada tarde de lunes a viernes muestra su fuerza a través de las redes sociales. Miles de seguidores comentan cada gesto, cada mirada y cada piedra en el camino que se ha interpuesto en el romance que Marta de la Reina y Fina Valero protagonizan en la ficción Sueños de libertad . La trama, de emisión diaria en Antena 3, se ha consolidado como la ficción más vista de la televisión en España, superando habitualmente el 14% de cuota de pantalla y congregando a más de 1,2 millones de espectadores.En el centro de esa corriente emocional a través de Internet se sitúa Alba Brunet (Palma, 1993), la actriz que da vida a Fina y que, tras varios meses alejada del rodaje por su maternidad, regresa este jueves a la pequeña pantalla en uno de los momentos más esperados por los fans, debido al ineludible reencuentro de sus protagonistas.La vuelta de la intérprete balear coincide, además, con el arranque de una nueva etapa personal en la que asegura en conversación con La Vanguardia haber encontrado el equilibrio entre el trabajo y la crianza de su primer hijo, gracias al apoyo de su entorno y de la propia productora.Marta Belmonte y Alba Brunet dan vida a Marta de la Reina y Fina Valera en la serie 'Sueños de libertad'Atresmedia“Tengo un sostén que me abraza: el de mi pareja (el actor catalán Pep Ambròs), mi familia y mis amistades. De momento, está siendo suficiente para poder seguir adelante. Y es una gozada poder conciliar así. También porque la productora, Diagonal, me ha facilitado muchísimo las cosas. Rai podía venir al rodaje con su padre. Ellos se quedaban en el camerino y yo, cuando podía, me escapaba para darle el pecho. Hemos conseguido mantener la lactancia, que para mí era un sueño y una decisión muy importante. Muchas veces la conciliación laboral lo pone muy difícil, pero en este caso, gracias a todos los factores que me han acompañado, estamos viviendo una lactancia muy fácil y bonita”.Una pausa necesaria que también obligó a los guionistas a adaptar el rumbo de su personaje dentro de la historia. Ahora, meses después, su personaje reaparece en pantalla con una evolución evidente. Brunet reconoce que reencontrarse con Fina ha sido casi como interpretar a otra persona. “Fina vuelva muy madura, muy crecida, con las ideas claras, con cosas que antes quería y que ahora no y viceversa. Creo que esto va a enriquecer mucho la trama y a generar conflicto también”.Fuerte referente LGTBIQ+La historia de amor en la televisión entre Marta y Fina se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la ficción de Atresmedia. Ambientada en los años cincuenta y en plena dictadura franquista, la relación entre ambas mujeres no solo aporta tensión narrativa, sino también una poderosa carga alusiva. Consciente del impacto que tiene dentro del colectivo LGTBIQ+, Brunet admite sentir una gran responsabilidad.La actriz es plenamente conocedora de que muchas mujeres han encontrado en la narrativa de estos dos personajes un referente emocional y sentimental que quizá nunca habían visto reflejado antes en una serie diaria. Motivo por el que, asegura, intenta abordar el proyecto desde la verdad y la sensibilidad, pensando especialmente en quienes se han sentido acompañadas gracias a las ‘Mafin’.“Evidentemente te sientes responsable porque estás contando una historia de amor con unas características muy concretas. En este caso, son dos mujeres”, explica la intérprete, que reconoce que muchas espectadoras “se han identificado con nosotras para intentar entenderse”. Esa idea, asegura, le genera “la responsabilidad de querer hacer las cosas bien, de intentar que se sientan menos solas y de que se entiendan y conozcan mejor”.Pese al éxito de la serie, la intérprete, sin embargo, insiste en que su objetivo también pasa por normalizar la relación más allá de su contexto social y político. Aunque la historia se desarrolla en una época en la que el amor entre dos mujeres estaba profundamente reprimido, Brunet defiende que ambas atraviesan conflictos universales, similares a los de cualquier pareja.“Intento defender esta historia como una historia de amor más, donde uno de los conflictos evidentemente es que son dos mujeres en una época en la que estaba muy prohibido, pero su amor también atraviesa los conflictos típicos de cualquier relación entre dos personas que se quieren y pasan por muchas fases”, señala. Para la actriz, es ahí donde reside fundamentalmente el valor de la trama.Andaluza, afincada desde 2017 en Barcelona tras media vida en Madrid. Licenciada en Periodismo (UCM) con un Máster en Periodismo en Radio y Televisión. Redactora de la sección Gente y Televisión de La Vanguardia.