El segundo largometraje de la actriz Dolores Fonzi reconstruye la causa contra la joven que en 2014 fue detenida en un hospital acusada de homicidio por un aborto espontáneo

Belén arranca con una secuencia de genuino terror en la que se ve a una joven escuálida partida por el dolor entrar en un hospital ayudada por su madre. Lo que le ocurre en ese hospital de la provincia argentina de Tucumán cuesta digerirlo: un aborto espontáneo acaba con la joven detenida y acusada de homicidio. ...

La truculencia obstetricia se queda ahí (aunque su horror resuene en toda la película) para dar paso a un drama judicial enérgico y eficaz de la mano de la abogada y la periodista que investigaron y defendieron la causa de esta joven condenada por los jueces y la sociedad. Belén, nombre ficticio de aquella mujer tucumana de 24 años, acabó convertida en símbolo de la lucha por los derechos reproductivos de las mujeres en Argentina y su caso fue uno de los detonantes del movimiento feminista por un aborto legal y seguro conocido como La ola verde.

La segunda película de la actriz Dolores Fonzi no es tan íntima y especial como su debut, Blondi, pero logra moverse con astucia por las convenciones del género judicial hasta atrapar al espectador con su convicción. Belén es una película activista que no oculta su condición en un presente social y político que amenaza los derechos de las mujeres en Argentina y, por desgracia, en buena parte del planeta. La involución antiabortista no es una ficción y la película no oculta su agenda ni su función.