El desempleo, la inflación y la situación económica encabezan las preocupaciones sociales, con la corrupción aún en el primer plano. No se trata solo de angustia individual: también se percibe una degradación moral de la “nueva” clase política. La primera mitad de la presidencia de Javier Milei estuvo marcada por una resiliencia inesperada en su popularidad, incluso frente al ajuste de “motosierra” que prometió y ejecutó. Autodefinido “anarcocapitalista”, rompió los manuales tradicionales y construyó un aura de invencibilidad que le permitió gobernar pese a su debilidad legislativa y territorial. Aun cuando el “período de luna de miel” parecía agotarse –como tras el escándalo cripto de $Libra– logró recomponerse. No una, sino dos veces: también después del revés en la provincia de Buenos Aires, donde se impusieron los candidatos de Axel Kicillof en elecciones locales y el dólar amagaba con descontrolarse. Milei tomó el control de la campaña, consiguió el respaldo de Donald Trump y sorprendió con una victoria contundente en las legislativas.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.