El gobierno del primer ministro Péter Magyar condena abiertamente los bombardeos rusos, marcando distancia con la postura de Viktor Orbán. (EP)La convocatoria del embajador ruso en Hungría tras el ataque masivo con drones en la región ucraniana de Transcarpatia marca un giro en la política exterior húngara, poco después de la llegada al poder del primer ministro Péter Magyar. El nuevo gobierno, surgido de las elecciones legislativas del 12 de abril, condenó abiertamente la ofensiva, en contraste con los años de acercamiento a Moscú bajo el mandato de Viktor Orbán.El ataque ruso incluyó el lanzamiento de al menos 800 drones el miércoles sobre veinte regiones de Ucrania, causando al menos seis muertos y decenas de heridos. El jueves, los ataques continuaron y provocaron siete fallecidos en Kiev, incluida una menor de 12 años.PUBLICIDADTranscarpatia limita con Hungría y cuenta con una minoría húngara estimada en 100.000 personas, según fuentes oficiales. La proximidad geográfica fue señalada por las autoridades en Budapest, ya que hasta ahora, la región apenas había sido blanco de ataques desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022.El ataque ruso desplegó al menos 800 drones sobre veinte regiones ucranianas, causando decenas de víctimas mortales y heridos. (AP/Evgeniy Maloletka)El embajador Evgeny Stanislavov acudió al Ministerio de Relaciones Exteriores para reunirse con Anita Orbán, quien asumió el cargo el martes. La cita se realizó menos de 48 horas después del ataque. Stanislavov fue visto por reporteros saliendo del edificio tras una reunión que duró aproximadamente media hora.PUBLICIDADTras la reunión, Anita Orbán declaró en redes sociales que transmitió al embajador que “era completamente inaceptable para Hungría que ahora atacaran Transcarpatia, hogar de la minoría húngara”. Añadió que Rusia debe hacer “todo lo posible por un alto el fuego inmediato y una solución pacífica y duradera a la guerra lo antes posible”. Solicitó explicaciones directas a Moscú por las agresiones en la zona fronteriza y calificó los ataques como condenables “en los términos más enérgicos posibles”.PUBLICIDADPor su parte, la embajada rusa respondió en un comunicado que el ataque tuvo como objetivo “instalaciones e infraestructura utilizadas por el ejército ucraniano” y negó haber atacado objetivos civiles.Anita Orbán citó al embajador ruso menos de 48 horas después de asumir el cargo al frente del Ministerio de Exteriores húngaro. (REUTERS/Bernadett Szabo)El primer ministro Péter Magyar respaldó la postura de Exteriores y afirmó que “el Gobierno húngaro condena los ataques contra la región donde viven también húngaros”. En paralelo, anunció la disolución de dos estructuras de crisis creadas en respuesta a la guerra y la pandemia, junto con el fin del estado de emergencia vigente desde 2022.PUBLICIDADDesde Ucrania, el presidente Volodímir Zelensky agradeció la postura del gobierno húngaro y calificó la convocatoria como un “mensaje importante”. En su declaración, sostuvo que “Moscú ha demostrado una vez más ser una amenaza común no solo para Ucrania, sino también para los países vecinos y para Europa en su conjunto”.Diversas figuras políticas húngaras, como el presidente Tamas Sulyok y el portavoz parlamentario del partido Fidesz, Gergely Gulyás, también expresaron su condena a los ataques rusos.PUBLICIDAD(Con información de AP, EFE y DPA International)