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El 'look' enrarecido de la histórica marca no tuvo éxito comercial, por lo que la compañía está volviendo a sus clásicas gabardinas, bufandas y estampados de cuadros.
En El diablo viste de Prada 2, acabar trabajando en Coach es el remate a una carrera fallida en el mundo de la moda. Los inversores de Tapestry, propietaria de Coach, podrían ver las cosas de forma distinta. En los últimos cinco años, sus acciones se han disparado, mientras que los accionistas de Burberry, una marca de mayor prestigio, han visto cómo su inversión se reducía prácticamente a la mitad. No es de extrañar, pues, que la histórica marca británica esté siguiendo el ejemplo de su competidora del segmento medio. Al rebajar las ínfulas y los precios, finalmente ha logrado estabilizar unas ventas que estaban encogiendo.






