La organización del festival insiste en la limpieza de su sistema de votación y ha quitado importancia a lo publicado: “No reconozco las cifras con las que están trabajando”

En la semana de Eurovisión, Israel vuelve a estar en las miras de todos. Este lunes, a un día de la primera semifinal del certamen, el diario estadounidense The New York Times ha publicado un reportaje de investigación sobre cómo Israel ha podido utilizar Eurovisión como instrumento de “poder blando” en su agenda internacional, en el que cuestiona, como ejemplo, el televoto español que dio a Israel la máxima puntuación en la última edición, y que empujó a que la 70ª edición del certamen sea una de las más polémicas (y con menos participantes) en décadas.

“En algunos países habrían bastado unos pocos cientos de personas para asegurar la victoria en el televoto, lo que lo hace más susceptible a la influencia de campañas gubernamentales que las que los organizadores han reconocido”, afirma el periódico entre sus principales conclusiones, a la que llega tras haber obtenido los porcentajes de voto que consiguieron los países entre la audiencia española de la final de Eurovisión 2025 (cuando ganó J.J. y Austria) y utilizarlos para redondear el número de votos concreto a partir del total publicado en su momento por RTVE, que este año no emite el festival por primera vez.