Moscú, (EFE).- Rusos y ucranianos respetaron a duras penas este domingo la tregua de tres días acordada con mediación del presidente estadounidense, Donald Trump, para conmemorar el aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Ambos bandos se acusaron mutuamente de ataques contra sus posiciones en varios sectores del frente, además del lanzamiento de miles de drones, cuyos objetivos incluían tanto territorio ucraniano como la retaguardia rusa.

A juzgar por los partes de guerra emitidos por Moscú y Kiev, las transgresiones del alto el fuego tuvieron lugar a diestro y siniestro, pero no representaron cambios significativos en los puntos estratégicos del mapa ucraniano.

Según el Ministerio de Defensa ruso, el ejército ucraniano atacó con obuses de artillería y drones de asalto la anexionada Crimea, las regiones fronterizas de Rostov, Kursk y Bélgorod (estas dos últimas las más castigadas por la guerra) y las de Krasnodar y Kaluga. Las autoridades regionales informaron de diez civiles heridos, nueve de ellos en Bégorod.

Defensa aseguró que el ejército ruso tuvo que responder «simétricamente» a las más de 16.000 infracciones martilleando las unidades enemigas de artillería, lanzaderas de misiles, morteros y lanzamiento de drones.