Ambas mujeres se dieron cuenta con los años de la madeja de corrupción policial y narcotráfico que rodeó la muerte de sus maridos en Málaga y han acudido al juicio 17 años después como testigos

Un día antes de que Derian José Morales Feria, de 36 años, fuera abatido por un tiro de escopeta en el corazón en una finca de Alhaurín de la Torre (Málaga), había discutido fuertemente con su esposa Fabiana (nombre supuesto). Ella, de 39 años, con una hija adolescente y embarazada de cuatro meses, le había pillado con otra después de siete años juntos, tras haberse conocido en el parque de enfrente de su casa. “Sospechaba de infidelidades, pero esta vez sí le pillé”, recuerda Fabiana a las puertas de la Audiencia Provincial de Málaga, donde ha acudido esta semana al juicio por la muerte de su marido. Lo hace junto a su hija, huérfana de padre y ya con 17 años, los mismos que han pasado desde los hechos.

Fabiana, camarera y cocinera, no supo nada de lo sucedido con su esposo hasta varios días más tarde. Aquel 25 de abril de 2009 era sábado. Llamó a Derian varias veces por teléfono. No se lo cogía. Y pensó que “estaba con la otra”. Despechada, tomó un autobús, se fue a pasar el fin de semana a un spa de Lugo (Galicia) y desconectó el teléfono.