René Lalique no solo es un referente universal del ‘art nouveau’: también es el visionario que cambió la industria de la perfumería con sus frascos conceptuales y la joyería con su elogio del cristal. Su obra aterriza en España

René Lalique era un niño que veraneaba en la campiña de Champaña cuando su abuelo le dio a conocer la naturaleza y sus misterios: aquel chaval curioso tenía una pasión, dibujar, que se acabaría convirtiendo en un oficio. En 1880, después de pasar dos años en Londres, donde asistió a clases de dibujo profesional, regresó a Francia y se instaló en París, donde trabajó para grandes de la joyería como Jacta, Aucoc, Boucheron, Cartier, Renn o Hamelin o Destape. Cuando a los 25 años su colega Jules Destape le vendió su taller se inició una tormenta perfecta cuyos resultados han atravesado la historia del arte hasta llegar a las salas de la Fundación Barrié, en A Coruña. Allí, hasta julio, se expon...

en los grandes logros de este genio que empezó su carrera comercial diseñando adornos de diamantes pero que muy pronto empezó a experimentar con materiales y técnicas a los que nadie había prestado atención: de cuerno a esmaltes pasando por piedras semipreciosas.

“Lalique fue el inventor de la joyería moderna porque su propósito era aplicar la fantasía a lo que creaba, extendiendo eso hasta los materiales. Una de las cosas que más me sorprenden cuando la gente visita el Museo Lalique [en Wingen-sur-Moder, Francia] es la cantidad de mujeres que dicen: ‘Me encantaría ponerme ese colgante o esa tiara’. Siguen siendo extraordinariamente modernos, con su integración de flora y fauna, y siguen conmoviendo al público”, explica a S Moda la comisaria de la exposición, Véronique Brumm, quien ha escogido las obras que forman parte de esta muestra. Algunas de ellas proceden del Museo Lalique, que dirige, mientras otras forman parte del fondo de la Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa. Este magnate del petróleo armenio fue uno de sus grandes compradores (desde 1899 hasta 1927 adquirió unas 179 joyas y objetos de arte) aunque fue el favor de la actriz Sarah Bernhardt, quien le encargaba joyas para sus papeles, lo que contribuyó a la gloria y al éxito financiero de este hombre que revolucionó el lujo con su filosofía de “buscar antes la belleza que alardear” y su apertura a la experimentación.