Los sondeos, un producto casi de contrabando en el país, vuelven a circular tras la caída de Maduro. Los números reflejan una esperanza contenida, recelo hacia el gobierno y una preocupación económica que todo lo atraviesa
Venezuela lleva años siendo un país difícil de medir. No porque los venezolanos no tengan opiniones, sino porque expresarlas ha tenido un costo muy alto. En la última etapa de Nicolás Maduro, los sondeos se apagaron, algunos encuestadores tuvieron que esconderse y la gente pasó a responder a cualquier pregunta política con un no sabe, no contesta. En los últimos meses, sin embargo, nuevos datos han empezado a ver la luz. Y lo que cuentan es que los venezolanos se mueven hoy entre una esperanza que nunca antes se había disparado tan rápido y
ayoria.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/america/2026-05-08/radiografia-del-hogar-venezolano-cae-la-pobreza-pero-vivir-sin-luz-ni-agua-sigue-siendo-la-norma-para-la-mayoria.html" data-link-track-dtm="">una desconfianza que no termina de ceder. Es la “expectativa vigilante”, como lo define Saúl Cabrera, presidente de Consultores 21, una firma con 40 años de trabajo en el país.
Los números no son comparables y varían según el encuestador, pero muestran algunos escenarios comunes. Que María Corina Machado sigue siendo la líder indiscutible, independientemente de la encuesta. Que Delcy Rodríguez no cuenta con la confianza de la mayoría de sus conciudadanos, aunque todavía hay un tercio de venezolanos que aprueba su gestión. Y que Estados Unidos y Donald Trump han alcanzado una popularidad inédita en un país que pasó dos décadas escuchando que el imperialismo era el enemigo. Los venezolanos quieren un cambio, pero también dan prioridad a que se resuelva primero su precariedad económica.






