La polémica por el discurso sobre la Conquista enfría el acercamiento de la presidenta de Madrid con los gobernadores del partido conservador

La semana de Isabel Díaz Ayuso en México avanza con más contratiempos que alegrías. Mientras las críticas hacia su visita arrecian cada vez con más fuerza en la izquierda mexicana, la derecha se mantiene a una distancia prudente y recibe a la presidenta de Madrid con tibieza allá donde va. Su gran acto de presentación en el país, el homenaje a Hernán Cortés del lunes, sigue marcando la conversación días después, y nadie en el espectro opositor al Gobierno de Claudia Sheinbaum se ha mostrado dispuesto a abrazar ese discurso, que no encuentra en México el mismo eco que en España. La parada en Aguascalientes del miércoles amagaba con ser el mayor acercamiento de la líder madrileña con el partido conservador —el PAN, aliado histórico del PP—, pero la polémica que ha ido creciendo en torno al evento sobre la Conquista ha apagado el entusiasmo de los cuatro gobernadores panistas, que han evitado hacer publicidad de la reunión o, de plano, han guardado silencio, como el de Querétaro, Mauricio Kuri.

La jornada, en la que Ayuso iba a recibir sendos reconocimientos del Congreso local y el Ayuntamiento, se fue torciendo a medida que avanzaba la mañana. El puñado de ciudadanos que habían salido a su encuentro para increparla a la entrada del primer acto, que tuvo lugar sin incidentes, ya había crecido un poco más para su traslado al segundo, donde el día terminó de oscurecerse para la madrileña. La irrupción de una política local del partido de Sheinbaum, el izquierdista Morena, con una pancarta contra el Gobierno del PAN, justo cuando la presidenta de Madrid iba a pronunciar su discurso, rompió la ilusión de que un territorio dominado por la derecha la recibiría con una alfombra roja.