Nuseirat (Gaza) (EFE).- La sede de Gaza del conservatorio nacional palestino de música está en una tienda del campamento de Nuseirat (centro de la Franja). El espacio, que también hace las veces de escuela, lo preside una pizarra con conjugaciones de verbos en árabe. Pero hoy no toca eso: para Ghazal y otros niños hoy es día de percusión.
La pequeña imita a su profesor nada más llega a la clase. Coge un cubo de plástico, lo coloca boca abajo sobre el suelo y empieza a golpearlo metódicamente: primero con las manos -arriba y por los lados-, luego con una baqueta, por último con dos.
Cuando, por fin, el sonido de los nueve tambores se fusiona en un solo ritmo, la clase se llena de sonrisas. «Probar sonidos distintos nos hace muy felices porque liberamos energía», explica Ghazal, de unos 8 años.
Pocos músicos en una Gaza arrasada
La sede de Gaza del conservatorio nacional palestino de música está en una tienda del campamento de Nuseirat (centro de la Franja). GAZA/EFE






