Una mañana reciente en Umm al-Khair, una pequeña comunidad palestina en Masafer Yatta, al sur de Hebrón, los niños y niñas salieron hacia la escuela solo para descubrir que su camino estaba bloqueado. Un grupo de colonos israelíes había levantado una valla que atravesaba la carretera.

“Intentamos ir a la escuela, pero nos lo impidieron”, dice Ahmad, un joven estudiante del pueblo. “Nos lanzaron granadas aturdidoras y tuvimos que regresar a casa”. Para Ahmad y decenas de otros menores, llegar a la escuela se ha vuelto cada vez más incierto. En algunas zonas de la Cisjordania ocupada, la educación ya no depende únicamente de las aulas, los profesores y los libros de texto. Cada vez está más condicionada por bloqueos de carreteras, operaciones militares, ataques de colonos o desplazamientos. En todo el territorio, estas presiones se están combinando para crear uno de los períodos más difíciles para la educación palestina en los últimos años.

“Nos lanzaron granadas aturdidoras y tuvimos que regresar a casa”

Ahmad

— Estudiante palestino