Richard Gadd escribe, dirige e interpreta este oscuro tratado de las relaciones codependientes que funciona gracias al gran talento interpretativo de sus cuatro actores principales

“Escribe de lo que sepas”. Es el obvio y manido consejo que Niall, aspirante a escritor y coprotagonista de Half Man, recibe de su agente literario en uno de los episodios de esta miniserie de HBO Max. No queremos imaginar qué pasa por la cabeza del creador de esta ficción, Richard Gadd, quien se convirtió en estrella televisiva de primer nivel de la noche a la mañana tras estrenar la biográfica y confesional Mi reno de peluche (Netflix). En su esperada nueva miniserie, incide en asuntos como la obsesión, el trauma, las relaciones ambivalentes formadas por la dependencia mutua y, en definitiva, en una oscuridad pocas veces vista en pantalla.

Esta vez, el particular juego del gato y el ratón que atraviesa la historia durante varias décadas está formado por dos hombres antagónicos. Se llaman hermanos al haberse criado en el mismo hogar, aunque no compartan ADN. Su forma de relacionarse es tan intensa y tóxica que necesita varias palabras de seguridad para marcar el inicio y el fin de su rutina sadomasoquista. Cuando los conocemos, en un barrio obrero del Glasgow de finales de los años ochenta, Niall es un adolescente sensible, empollón y víctima de acoso que solo logra florecer al lado de su “hermano” mayor. Ruben es un sociópata dominado por la ira y por una virulencia extrema que lo mantiene la mitad del tiempo entre rejas y de la que solo le salva su extraño carisma. La relación sentimental de sus dos madres les obliga a compartir vida desde niños. Son “hermanos de distinta amante”, como le gusta decir a Ruben, de forma amenazante y seductora. Ambos se temen, se desprecian y se adoran. Son dos medios hombres que se antagonizan y se complementan.