El manifiesto de Alex Karp apunta que la gran potencia rival de EE UU, China, juega con ventaja por el hecho de ser una dictadura

Hay una vieja historia de Raymond Aron, el politólogo francés y el gran liberal clásico en la cultura política del Hexágono. Él mismo la cuenta en sus memorias. El joven Aron acaba de regresar de una temporada de estudio en Alemania y ha vivido el ascenso del nacionalsocialismo y el nombramiento de Hitler como canciller. Por mediación de un conocido, un alto funcionario del Ministerio de Exteriores francés se interesa en hablar con él para tener un testimonio de primera mano sobre la situac...

ión en Alemania. Aron le hace un alarmado relato de lo que ha visto, de la agresividad de los camisas pardas, del hostigamiento descarado a los judíos. Estamos en 1933. El hombre le escucha con mucha atención. Cuando ha acabado le dice: “Todo lo que me ha contado es terrible. Pero piense que yo tengo que informar al ministro de lo que me acaba de decir. Mi pregunta es: ¿Qué haría usted con esta nueva Alemania si estuviese en su lugar?“. Y confiesa que se quedó sin saber qué responder.

Aron extrajo de esta experiencia una lección válida también para nosotros: es bueno para la teoría, el análisis y el comentario político —e incluso para la filosofía política en general— ponerse en el lugar del que tiene que tomar decisiones y no encapsularse en los grandes principios o cuadrar en la teoría lo que no siempre es fácil de cuadrar en la realidad. Es un ejercicio de realismo intelectual exigente y estimulante. En cualquier caso, recordar este principio —¿qué haría usted si estuviese en el lugar de…?— viene a cuento del muy comentado manifiesto de 22 puntos que Alex Karp, el consejero delegado de Palantir, colgó el pasado 18 de abril en la red X.