Philippe Bolopion advierte del riesgo de que “el hecho de que EE UU haya cambiado de bando acelere la ola autoritaria que conquista el mundo” y sostiene que la resistencia solo puede triunfar si los países que aún creen en la democracia se unen estratégicamente
Lo impensable hace no tanto es ahora el día a día: limpieza étnica, hambrunas premeditadas, estados de derecho pisoteados, injerencias en países extranjeros sin siquiera pretensiones de justificación legal… La llamada regresión democrática no es el futuro, es el presente que este año Human Rights Watch ha puesto negro sobre blanco en su informe anual presentado la semana pasada. Esa compilación de violaciones de derechos humanos es la constatación de que asistimos en directo al desmoronamiento del orden global modelado con mimo durante décadas, ante la aparente pasividad de muchos de sus defensores. El nuevo director de Human Rights Watch (HRW), Philippe Bolopion (Cayena, Guayana Francesa, 52 años) explica que “nos enfrentamos a un declive constante” y a “una aceleración, debido a la trayectoria de Estados Unidos”. La inteligencia artificial, asegura por videoconferencia desde Washington, es el nuevo campo de batalla de los derechos y una herramienta muy peligrosa en manos de Gobiernos autoritarios.







