Las icónicas creaciones del diseñador, que ha muerto a los 89 años, simbolizaron el cambio político y social vivido por nuestro país durante los años setenta y ochenta

José María Cruz Novillo, que ha fallecido este sábado a los 89 años, demostró que una sola persona puede rediseñar, a su estilo, todo un país. Y lo hizo a base de rectas, curvas y contundentes figuras geométricas. En España, los trenes, los buzones de correos, los billetes (en pesetas), las papeletas electorales, las gasolineras, las comisarías de policía, ...

varios periódicos, una emisora de radio, una cadena de televisión nacional y hasta el grupo Prisa (del que forma parte EL PAÍS), han lucido —o todavía lucen, en muchos casos—, sus icónicos diseños, incrustados para siempre en la memoria cotidiana y sentimental de los españoles porque simbolizaron el cambio político y social vivido por nuestro país durante los años setenta y ochenta.

La Transición política del Estado fue, a la vez, la transición estética de sus instituciones, que quisieron vincularse a los ciudadanos con una imagen más moderna y accesible, una especie de traducción gráfica de los valores democráticos. El diseño fue, por fin, en España, una herramienta de renovación social, y gracias al trabajo de una portentosa generación de pioneros del diseño —entre los que se encontraban, además de Cruz Novillo, Alberto Corazón, Carlos Rolando o Emilio Gil— los ciudadanos pudieron verse reflejados en unas instituciones renovadas.