La intensificación de los ataques contra los puertos del Danubio de Ucrania ha provocado explosiones y evacuaciones en localidades cercanas a la línea divisoria

En la pequeña y remota aldea rumana de Vacareni, ubicada al borde del Danubio y a escasos 50 metros al sur de la frontera con la hoy invadida Ucrania, la calma es apenas una ilusión de día. Casas con techos pintados de distintos colores, algunos de ellos de chapa metálica oxidada, y huertos pulcramente cuidados que sobresalen en este valle transmiten esa quietu...

d. Por la noche, sin embargo, el zumbido de los drones y el eco de sus explosiones recuerdan a los 1.400 habitantes que son testigos en directo de la ofensiva rusa en el país vecino, Ucrania, que sufre una invasión que tachan de “vergüenza” y que ha arreciado en las últimas semanas.

La intensificación de los ataques contra los puertos ucranios del Danubio —claves para la exportación de cereal— ha convertido este rincón apacible en una zona marcada por la incertidumbre. Y hay motivos. Como consecuencia de los persistentes ataques, un dron de origen ruso se precipitó en la madrugada del sábado pasado sobre una granja del pueblo y otro cayó al día siguiente en una zona deshabitada.