El president Salvador Illa ha defendido este miércoles en el Parlament el plan del Govern para introducir agentes de los Mossos d’Esquadra en los colegios y en los institutos para prevenir la “violencia juvenil”. El proyecto ha encendido a buena parte de la comunidad educativa y ha generado una cascada de reacciones en contra en la que han coincidido de forma insólita desde Comuns a Junts. Illa ha recordado que es un plan piloto y que solo se aplica en los centros de forma voluntaria. “No es una política decidida que se vaya a extender a todo el país. Es una prueba de concepto y hay que evaluar el resultado”, ha afirmado el jefe del Govern.La previsión es que el programa se aplique en 13 institutos y un colegio con la inteción de mejorar la convivencia. Illa ha afirmado que tiene confianza en los docentes y en los mossos y que solo ha respondido a la petición de los centros educativos. “El que no quiera, no los tendrá: así de fácil”, ha contestado a la pregunta de Comuns, recordando que los agentes no entrarán en las aulas. Tampoco llevarán armas. “Es a demanda. Insisto. Por cierto, la mitad de los países de la OCDE tienen agentes de este tipo para ayudar a la mediación en las escuelas”, ha afirmado Illa en su primera reacción sobre el plan policial desde que fue publicado por EL PAÍS el pasado día de Sant Jordi. La sesión de control ha estado copada por la aguda crisis del sector, y en la que el fracaso del consorcio de inversiones promovido por PSC y ERC quedó bajo la alfombra. Mònica Sales, líder parlamentaria de Junts, ha cargado contra el plan piloto y ha puesto el acento en el malestar del sector con 17 días de paro cuando quedan 37 para concluir el curso. “Ustedes ponen en riesgo la educación”, ha afirmado Sales. “Y en vez de solucionar, ponen mossos”. El president se ha remitido otra vez al acuerdo firmado por CC OO y UGT de mejoras educativas; entre ellas, el aumento de un complemento salarial e inversión en infraestructuras. El Govern ya avisó este martes de que no va a modificar su posición. Junts ha pedido la comparecencia de Illa en el Parlament.El análisis del presidente no ha convencido tampoco a sus socios parlamentarios, aunque no han pedido la retirada del plan para aprobar los presupuestos. Josep Maria Jové, líder parlamentario de Esquerra, ha sorprendido al preguntar a Illa por el 1-O y la autodeterminación y no por educación o el consorcio. Jéssica Albiach, líder de Comuns, se ha mostrado contundente. “No somos proveedores de servicios a demanda. Hay que tener un modelo educativo”, ha afirmado. La diputada ha deplorado que el Govern transforme un “problema social en uno policial” y ha defendido que los conflictos no se solucionan, ha dicho, con policías “sino con educadores, mediadores y que el plan contra la pobreza funcione”.Albiach ha recriminado de entrada al Govern que no reconozca que hay conflictos en los colegios, y ha esgrimido un informe de la USTEC que señala que el 60% de los profesores ha sufrido “agresiones físicas o verbales de los alumnos y el 30% de familias”. Y en lo que va de curso, Educación ha recibido más de 5.000 denuncias, 1.700 de ellas por acoso escolar. “Estaría bien que reconozcan la existencia de los conflictos. Están relacionados con que uno de cada tres alumnos sufre pobreza infantil”, ha alegado. “Solo falta mirar quién está a favor: PP y Vox. Le tendría que hacer reflexionar”. El president del Parlament, Josep Rull, ha advertido a Sílvia Orriols, de Aliança Catalana, por asociar el aumento de la violencia a los estudiantes de origen migrante.Ya en las preguntas a los consejeros, la diputada republicana Ester Capella ha pedido a Esther Niubó, titular de Educación, la retirada del plan. “¿Qué ofrecen? Mossos en los institutos para evitar agresiones”, ha criticado. A su juicio, la propuesta transmite que “las escuelas no son seguras” y minusvalora el papel de perfiles como mediadores, educadores sociales o psicopedagogos.
Salvador Illa defiende el plan de introducir ‘mossos’ en los colegios pero dice que no es una “política decidida”
Los socios del Govern y la oposición, salvo Vox y PP, cargan contra la decisión de incorporar policías en los centros






