La retirada de la investigación ordenada por Trump contra Powell allanó el terreno para desbloquear el trámite, antes de la decisión definitiva de la Cámara alta

Pocas veces un trámite preliminar en el nombramiento de un funcionario en Estados Unidos acarreó tanto drama como el de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal. El elegido por Donald Trump para suceder a Jerome Powell al frente del banco central estadounidense regresó este miércoles por segunda vez ante el Comité de Política Bancaria, Vivienda y Asuntos Urbanos, donde recibió el respaldo de la mayoría de sus 24 miembros en su camino hacia su designación definitiva por parte del Senado. 13, todos republicanos, votaron a favor; 11, en contra.

Esta vez no habló Warsh. En su primera audiencia, senadores de ambos partidos, pero sobre todo, del demócrata, pusieron en duda que vaya a ser capaz de desempeñar con independencia su doble función −combatir la inflación y fomentar el pleno empleo−, teniendo en cuenta los hechos que preceden a su designación: una campaña sin precedentes del presidente de Estados Unidos de amedrentamiento de su predecesor por la resistencia de este a plegarse a sus deseos.

O, más bien, a un solo deseo: una bajada decisiva de los tipos de interés. Durante aquella primera comparecencia, a Warsh le retaron a no ser “un títere de trapo” de Trump.