Gobierno, Xunta y Ayuntamiento de Ribadeo se lavaron las manos tras el desprendimiento que en 2018 mató a una joven turista en este paraje de Lugo. Ahora la justicia culpa a las tres administraciones
Irene murió en la Semana Santa de 2018 con solo 24 años mientras visitaba las cuevas de la playa de As Catedrais, en Ribadeo (Lugo). A la joven de Valladolid le cayó encima una piedra de este monumento natural convertido en atracción turística. Aquel 31 de marzo se había adentrado junto a su novio en las cavidades abiertas a las visitas, rodeada de una muchedumbre de curiosos y personal de vigilancia y después de que esa misma mañana se produjeran otr...
os dos desprendimientos que fueron ignorados. Nada de esto facilitó la depuración de responsabilidades tras la desgracia. La investigación penal fue archivada y su familia tuvo que afrontar una lucha judicial por la vía civil que ha durado ocho duros años. La Audiencia Nacional acaba de darles la razón.
“Lo que ocurrió no fue un accidente inevitable”, subrayan los padres de Irene Baladrón Zorita. El Gobierno central, la Xunta y el Ayuntamiento de Ribadeo se han estado pasando la pelota durante estos años, lavándose las manos y endosando la culpa a la víctima porque “estaba informada del peligro”. La sentencia emitida en febrero, que aún puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo, reparte solidariamente la responsabilidad entre estas tres administraciones y establece una indemnización de 73.000 euros para la familia. Concluye que todas tenían competencias relacionadas con la seguridad en esta playa de la costa de Lugo, un prodigio geológico que recorren 250.000 turistas cada año y que cuenta con un sistema de visitas limitadas organizado por la Xunta.






