Zelenski denuncia la llegada al puerto de Haifa de dos cargueros con cereales de regiones controladas por Moscú y el Gobierno de Netanyahu pide “pruebas que respalden las alegaciones”
Ucrania quiere ser amiga de Israel, pero el Gobierno de Benjamín Netanyahu prefiere llevarse bien con Rusia. Israel mantiene una supuesta neutralidad entre los dos contendientes pese a que Volodímir Zelenski no ha cejado en su empeño de ganárselo como aliado. Existe una gran afinidad ideológica de la mayoría social ucrania respecto a Israel, según muestran las encuestas, pero Netanyahu no ha respondido a las llamadas...
de apoyo del presidente ucranio. Ahora, además, Kiev acusa a empresas israelíes de comprar cereales exportados por Rusia desde los territorios ocupados en Ucrania. Un comercio ilegal, según el derecho internacional, bajo amenaza de sanciones de la Unión Europea, que ha embarrado aún más las relaciones bilaterales.
El primer mercante ruso con trigo cosechado en los territorios ocupados de Ucrania desembarcó el 16 de abril en el puerto israelí de Haifa y un segundo carguero atracó allí esta semana, según ha denunciado el Gobierno ucranio. Su ministro de Exteriores, Andrii Sibiga, llamó el lunes a consultas al embajador de Israel, Michael Brodsky. Sibiga compartió en las redes sociales un mensaje que intentaba ser conciliador y, al mismo tiempo, severo: “Las relaciones amistosas entre Ucrania e Israel benefician potencialmente a ambos países, y el comercio ilegal de grano ucranio robado por Rusia no debería socavarlas. Resulta difícil comprender la falta de una respuesta adecuada de Israel a la solicitud legítima de Ucrania”.










