En un mundo cada vez más digitalizado, el dinero en efectivo está perdiendo peso en el día a día de las personas, pero en situaciones de crisis puede suponer una tabla de salvación. El Banco de España, en una entrada de su blog a propósito del primer año después del apagón, recomienda conservar en casa billetes y monedas por entre 70 y 100 euros por cada miembro de la familia para poder pagar durante crisis como la que vivió el país entero hace justo un año.El propio supervisor insiste en que el efectivo no es tanto una cuestión de nostalgia como de funcionalidad. En el escenario del apagón, fue el último recurso operativo cuando el resto de los sistemas de pagos dejó de funcionar. La caída simultánea de la electricidad y las comunicaciones dejó fuera de juego a los cajeros automáticos, terminales de punto de venta (TPV) y aplicaciones de pago. Según los datos del Banco Central Europeo (BCE), el gasto con tarjeta física cayó entre un 41% y un 42% respecto a los niveles habituales. El golpe fue aún más acusado en el comercio electrónico, donde la caída rondó el 54%, lo que se tradujo en un descenso estimado del 34% en el consumo agregado en España durante todo el día que duraron las incidencias. Solo el dinero en efectivo mantuvo su operatividad sin interrupciones.En ese sentido, el Banco de España destaca las virtudes de los billetes y monedas por su rapidez y porque aseguran la autonomía de los ciudadanos. “Es el único medio de pago que podemos utilizar hoy en día sin un equipo, electricidad o internet”, señala el supervisor en el texto.El episodio, según recoge el Banco de España en su análisis, dejó al descubierto una realidad: la aparente invulnerabilidad del sistema de pagos moderno descansa sobre una cadena de dependencias muy concreta. Electricidad, telecomunicaciones o servidores. Cuando uno de esos eslabones cae, el sistema entero puede verse comprometido, aunque sea de forma temporal.No se trata de cuestionar la transición hacia los pagos electrónicos. Tarjetas sin contacto, aplicaciones móviles y transferencias instantáneas han reducido de forma significativa el uso cotidiano del efectivo. Pero una de las lecciones que dejó el apagón eléctrico es que los billetes y monedas siguen jugando un papel importante en la sociedad.En ese contexto, la recomendación del Banco de España es disponer en casa de al menos una pequeña cantidad de efectivo, suficiente para cubrir gastos básicos durante varios días como colchón ante una eventual crisis. “No podemos asegurar que no vuelva a ocurrir un apagón o emergencias análogas. Continuamos trabajando para que, si ocurre, sea en el momento que sea, el rol del efectivo como medio de pago rápido y autónomo continúe siendo reconocido y apreciado por la sociedad. El consejo es sencillo: ten siempre algo de efectivo encima y en casa”, concluye el Banco de España.El supervisor recuerda que otros medios de pago están incorporando soluciones para que puedan ser usados transitoriamente sin conexión a internet e incluso sin electricidad. Y cita el diseño del euro digital que, si finalmente se adopta, tendrá una modalidad de monedero offline que permitirá pagos en tales situaciones en las que no hay cobertura móvil, conexión a internet ni electricidad.De todas formas, la recomendación de mantener efectivo en casa no es nueva. En marzo, el banco central de Suecia, el Riksbank, ya recomendó que cada hogar guarde al menos 1.000 coronas suecas en efectivo (algo más de 90 euros al cambio actual). En este caso se trata de una advertencia llamativa porque Suecia es un país en el que el efectivo casi ha desaparecido, ya que solo una de cada diez compras en comercios se realiza con dinero físico (el 10%). La Comisión Europea también ha pedido a los ciudadanos europeos tener dinero en efectivo ante una posible situación de emergencia, aunque sin concretar cuantía, para subsistir 72 horas sin ayuda externa en caso de agresión, desastres naturales, pandemias o ciberataques. La institución comunitaria propuso en marzo del año pasado un kit de emergencia integrado por agua, comida, herramientas, linterna, velas, artículos de higiene, medicamentos o documentación. Igualmente, las tensiones geopolíticas que dominan el contexto internacional han llevado a las autoridades financieras europeas a recelar del papel de los sistemas de pago electrónicos que reposan sobre estructuras internacionales. Los pagos con tarjeta están dominados por empresas fundamentalmente estadounidenses y las autoridades temen que, ante un conflicto internacional, los intereses puedan no estar alineados con los de la Unión Europea y destacan el riesgo que supone que un sector tan crítico como los pagos recaiga sobre empresas extranjeras. Por ello, el Banco Central Europeo (BCE) viene impulsando el proyecto del euro digital, para asegurar el acceso al dinero en su versión electrónica a todos los ciudadanos, de forma pública. Y también iniciativas privadas como Bizum y la unión de todas las aplicaciones de pago instantáneo similares que han surgido en los distintos países europeos para asegurar la soberanía en el mundo de los pagos.