El atleta etíope también rompió la barrera simbólica de la carrera de los 42,195 kilómetros, pero solo Sabastian Sawe, ganador en Londres, pasará a la historia

Neil Armstrong dio un pequeño paso, y un saltito, para pisar la Luna y plantar una bandera, y todo el mundo habla de él, y es el héroe de los niños, pero, solo unos segundos después, también bajó Buzz Aldrin del Apolo XI para saludar a los selenitas. De él se habló menos, como también rodea cierto silencio a la figura esbeltísima (1,86m, 59 kilos) de Yomif Kejelcha, que acompañó a Sabastian Sawe el domingo hasta la última milla del maratón de Londres y también, como el keniano que grabó en sus zapatillas blancas 1:59.30, llegó a la Luna de las dos horas, solo 11 segundos después.

Es mi destino, podría haber sentenciado Kejelcha, eterno segundo en casi todas las competiciones, una suerte de Poulidor del atletismo, que suma a sus cuatro medallas de plata en todo tipo de Mundiales —cross, pista al aire libre y asfalto— la desgracia inusitada de bajar de las dos horas en el maratón de su debut y no ganarlo. Solo él puede decir bien alto que nunca ha corrido un maratón por encima de las dos horas.

Quizás su cabeza, una modestia, falta de ambición, que no casa con su clase y su estilo espectaculares, tenga algo que ver en la contumacia con la que acumula buenos resultados y pocas victorias (dos títulos mundiales en 3.000m en pista cubierta son todo) un atleta que ha logrado grandísimas marcas en todas las distancias: en la milla (fue plusmarquista mundial de la distancia en pista cubierta, 3m 47,01s), en los 3.000m (7m 23,64s), en los 5.000m (12m 38,95s), los 10.000m (26m 31,01s) y la media maratón (57m 30s, la segunda mejor marca de la historia, como en maratón, su sino). Haile Gebrselassie y Kenenisa Bekele, sus mayores y referencia en el atletismo etíope, lograron títulos olímpicos y mundiales, y récords, pero sus marcas palidecen al lado de las del humilde Kejelcha, derrotado por un francés oportunista en la última recta del último Mundial de 10.000m, en Tokio.