Estefanía Medina Manzano |

Madrid (EFE).- Lo que hasta ahora parecía un límite biológico aparentemente inalcanzable en el mundo del atletismo ya ha dejado de serlo. El keniano Sabastian Sawe, con un tiempo de 1:59:30, y el etíope Yomif Kejelcha, en 1:59:41, lograron la histórica proeza de derribar el mítico muro de las dos horas en el Maratón de Londres, en un hito que abre el debate sobre los avances y la repercusión del calzado deportivo y la suplementación en este deporte.

Una gesta que se sumó al récord mundial femenino de la etíope Tigst Assefa (2:15:41) y que cerró una jornada legendaria y que tuvo un denominador común, los tres atletas estrenaron un nuevo modelo de zapatillas creadas con una revolucionaria tecnología de impulso, que salen a la venta en unidades muy limitadas por un precio cercano a los 500 euros.

Ante estas innovaciones, hay quien habla del triunfo de la ingeniería sobre la zancada, sugiriendo que el atletismo ha caído en la misma dinámica que la Fórmula 1, donde el motor importa tanto o más que el piloto, al contrario de lo que cuenta a EFE el atleta Yago Rojo al considerar que «aunque las zapatillas están marcando una gran revolución», no son responsables del éxito.