La oficina científica de la Casa Blanca traza un plan sin presupuesto para las primeras centrales atómicas en el satélite

Las dos primeras potencias del planeta planean la conquista del lugar más hostil donde hayan estado los humanos. Es el polo sur de la Luna, una zona inexplorada en cuyos cráteres reina la noche perpetua y la temperatura cae a 200 grados bajo cero. Afuera, en las zonas iluminadas por un sol que apenas se levanta del horizonte, el termómetro puede superar los 50 grados. Para poder vivir en un sitio así, hace falta energía nuclear, y Estados Unidos quiere ser el primero en llevarla al satélite, antes que China, su máximo rival....

“Estados Unidos liderará el mundo en el desarrollo e instalación de energía nuclear en el espacio para exploración, comercio y defensa”, reza una iniciativa lanzada por la Casa Blanca, y que va dirigida a los principales actores del Gobierno de Donald Trump. El documento aprieta a la agencia espacial del país, la NASA, y al Departamento de Guerra, el Pentágono, con plazos para poner en marcha este nuevo plan nuclear espacial en el que el Gobierno espera una estrecha colaboración entre Estado y empresas.

La “Iniciativa para la Energía Nuclear Espacial de Estados Unidos” intenta dar un nuevo impulso a planes más específicos publicitados hace meses, como el de construir un reactor de fisión nuclear de hasta 100 kilovatios en la superficie lunar, suficiente para dar energía a unos 80 hogares. La nueva iniciativa aporta plazos para crear reactores nucleares orbitales en 2028 y en la superficie del satélite en 2030. El documento lo firma Michael Kratsios, máximo asesor científico de Donald Trump, aunque no tiene formación científica académica. La primera aludida de la medida es la NASA, a la que se encarga arrancar el proyecto antes del 14 de mayo.