¿Se acuerdan de lo que le hicieron? ¿De lo que contribuyeron a hacerle? La disculpa hoy será gubernamental, y podrá ser un primer paso; la responsabilidad de lo ocurrido le pertenece a muchos

Acción y efecto de reparar algo roto o estropeado. Desagravio, satisfacción completa de una ofensa o injuria. Como tantos otros, cuando las palabras no terminan de corresponderse con la realidad a la que creo que aluden, recurro de manera instintiva al diccionario. Lo hago con una fe infantil, como si de alguna de las acepciones del vocablo “reparación” pudiera entresacar un rasgo distintivo, un matiz definitivo que moldee la palabra a la medida de la realidad para paliar la disonancia cognitiva que me provoca que se le quede pequeña. O más bien demasiado grande.

El acto de reparación a Dolores Vázquez, que anunció el Gobierno hace semanas y que se celebra hoy, es justo y necesario en primer lugar porque ella lo reclamó. “En mi corazón, necesito que el Gobierno me pida perdón”, declaró el año pasado durante la entrega de un premio que se le concedió, en Betanzos, su localidad natal y de residencia. “Este es mi pueblo y no es lo mismo, es mi gente, la que lleva siete años conviviendo conmigo y me conoce. Lo de hoy es especial y sé que no voy a tener otra oportunidad así, pero no es suficiente”.