El grupo de Flick se impone en el Coliseum con el juego de Pedri y los goles de Fermín y Rashford, estira su renta a los 11 puntos y ganará el título la próxima semana si vence a Osasuna y el Madrid no derrota al Espanyol

Fuera de la Champions, el Barcelona dejó claro en Getafe que no quiere que se le escape la Liga. No era momento para distracciones tras el empate del Real Madrid en La Cartuja ni para lamentos por la lesión de Lamine Yamal. Y el Barça se mostró concentrado y efectivo en el Coliseum, justamente virtudes de las que presume el equipo de Bordalás, superado en el área de Joan García e incapaz de frenar dos contraataques letales de los azulgranas resueltos por Fermín y Rashford. El Barcelona tiene cada vez más lejos al Real Madrid en el retrovisor —11 puntos— y Flick comienza a acercarse a su segunda Liga en el banquillo azulgrana. Si el Barça gana el próximo sábado a las 21.00 en su visita a Osasuna y el Madrid no vence el domingo a la misma hora en campo del Espanyol, los barcelonistas serán campeones. Ya no podrán celebrarlo con Lamine en el campo, pero tienen a Pedri. Y Pedri es mucho.

Nunca estuvo incómodo el Barcelona en Getafe. Interpretó los tiempos del juego y los espacios. En definitiva, un Barça paciente y práctico que no olvidó a Lamine Yamal, pero supo reemplazarlo. No era la primera vez esta temporada que Flick diseña un Barça sin el 10. Lo que ocurrió en Getafe fue que el alemán tuvo que repensar un equipo que jornada a jornada se había entregado a su figura, comparable a su ídolo Neymar en la manera de entender el juego y la vida, pero también a Messi a la hora de traer felicidad, o al menos alivio, en esas tardes que amenazan con volverse infelices. Y así se presentaba Getafe, últimamente territorio hostil para el Barcelona, frente a un equipo que especula, pero no recula; siempre bien armado para apretar líneas, un hándicap para un conjunto que llegaba sin su gran especialista para inventar espacios donde no los hay como Lamine.