La estrella francesa del piano, que acercó el virtuosismo clásico a los códigos del rap, edita ‘Movie’, un álbum orquestal inspirado por el universo cinematográfico

En Francia le llaman el rey del piano, y Sofiane Pamart (Hellemmes, 1990) ha hecho suficientes méritos para merecer la corona. El músico, formado desde los siete años en el conservatorio de la ciudad norteña de Lille, ha logrado una pequeña proeza: convertir un instrumento asociado al virtuosismo clásico y al recogimiento solitario en un fenómeno de masas abierto a los códigos del rap, la moda y la cultura pop. De joven admiraba tanto a Chopin, Ravel o Debussy como a mitos del hip hop como MC Solaar. Durante años fue el pianista de ca...

becera de los raperos franceses, colaborador de figuras como SCH, Médine, Scylla o Josman, a quienes aportó armonías más ricas y un cariz neoclásico poco habitual en ese universo. “Mi música está a medio camino entre el minimalismo de Philip Glass y ciertos mecanismos del rap”, concedía Pamart hace unas semanas, sentado en un hotel pegado a la lujosa Place Vendôme de París.

Pamart contiene multitudes. Es Caballero de las Artes y las Letras, aunque su figura queda lejos de la liturgia propia del recital clásico. Viste trajes impecables y no se separa de las gafas de sol y de su dentadura grill, consciente de que lo extramusical es una de las claves de su éxito: “De un artista se espera, por supuesto, que sea potente musicalmente. Pero también importa lo que es capaz de encarnar y de contar”. Él ha demostrado que el piano puede conservar su solemnidad y, al mismo tiempo, hablar el idioma visual de su época. Dice que “popular” es una de sus palabras favoritas. “Cuando lo eres, significa que te has ganado el corazón de la gente”, afirma. “No quiero ser aburrido, sin asperidades. Pero se puede ser rebelde sin dividir. Se puede ser provocador sin irritar a nadie”. Su objetivo declarado es reunir generaciones, orígenes culturales y clases sociales distintas. “Creo que necesitamos muchas más zonas de paz. Espero que mis conciertos las ofrezcan”.