El libro ‘Atlas mundial de los estadios de fútbol’ propone una ruta transoceánica que recorre Europa, Asia, África y las Américas, de los recintos más imponentes y tecnológicamente avanzados a los más peculiares, añejos y periféricos

Todo empezó a orillas del Canal de la Mancha. John Gillard se recuerda con apenas 11 años recorriendo el sendero que se alejaba del mar y conducía, entre una marea de camisetas, bufandas y banderas azules y blancas, al sobrio y vetusto Goldstone Ground, en el corazón de la villa...

de Hove. En ese estadio centenario, destruido en 1997 y hoy sustituido por un centro comercial, disputaba sus partidos el Brighton & Hove Albion, las míticas gaviotas, orgullo de Sussex, el equipo de Gary Stevens y Gordon Smith.

Gillard, licenciado en historia moderna, diseñador, escritor y coordinador de talleres de escritura creativa, fue infectado en este lugar por el virus del fútbol, una enfermedad pertinaz que, en años posteriores le ha hecho viajar por todo el planeta. Tal y como explica en la introducción a su libro Atlas mundial de los estadios de fútbol (editado en España por Cinco Tintas), las obligaciones profesionales y el turismo deportivo han llevado a Gillard de la cancha flotante de Koh Panyee, en un pueblo pesquero tailandés, a los campos de fútbol sala de las favelas de Rio de Janeiro, la espectacular tribuna del Accor Stadium de Sídney o el nuevo Santiago Bernabéu, con su insólito sistema de césped retráctil.