El autor, que comenzó su vida laboral como ingeniero en las maquiladoras mexicanas, ha ganado el premio Alfaguara con ‘El ejército ciego’, donde fabula con fantasía y humor negro sobre un hecho histórico
Fue ingeniero antes que escritor, aunque es escritor antes que ingeniero. El mexicano David Toscana trabajó durante diez años en la industria, en empresas como General Motors, Mattel (“Fabricando muñecas Barbies”, dice) o Coca-Cola. Se desempeñó en las maquiladoras, esas fábricas en la frontera norte mexicana donde son ensambladas por mano de obra local piezas que se reciben de otras partes del mundo. El cos...
toso laberinto de la producción globalizada.
Dice que su trabajo como ingeniero no le ayudó a ensamblar novelas. “En ingeniería hay esa cosa tan japonesa de hacer las cosas bien a la primera, los diseños que no fallen... En la escritura más bien funciono por prueba y error. Aunque creo en el concepto de eficiencia: decir el significado con las palabras justas”, cuenta. Aunque aquellos trabajos sí que le llevaron a estar cerca de la gloria: “Lo más cerca que estuve del Nobel fue trabajando en una empresa de nailon y poliéster que era socia de la química Nobel”, bromea. Ahora ya solo se dedica a escribir. El Nobel todavía no ha caído, pero, por lo pronto, es el actual Premio Alfaguara de Novela por El ejército ciego.






