El piloto de Aprilia reflexiona sobre el viacrucis de lesiones que le llevó a pasar una semana en la UCI a miles de kilómetros de casa hace justo un año

Jorge Martín Almoguera (San Sebastián de los Reyes, Madrid; 28 años) sabe perfectamente dónde se encontraba hace justo un año. Como para olvidarlo: venía de pasar ocho días en una UCI a miles de kilómetros de casa después de ser atropellado por un colega en el GP de Qatar. 11 costillas rota...

s y un neumotórax traumático. Mucho miedo y dolor. “Todavía estaba en Doha, viendo las carreras en Jerez desde el iPhone con mi chica, recuperándome del accidente”, recuerda en una charla con EL PAÍS en el paddock del trazado andaluz, donde este fin de semana se disputa el GP de España de MotoGP. Fue otro episodio, el más grave, de un año negro que sepultó en cuestión de días la alegría y el champán todavía fresco del campeonato del mundo logrado en 2024: cuatro accidentes con lesiones graves y hasta cinco viajes al quirófano. Parece un milagro que hoy esté aquí como si nada, segundo en la clasificación y peleando por la victoria con una Aprilia convertida en referente del certamen.

Pregunta. ¿Qué siente uno dentro de la UCI?

Respuesta. Es como una pesadilla. Fue uno de los momentos más duros de mi vida. El dolor era exagerado. Lo pasé muy mal, sobre todo en las horas inmediatamente posteriores a la caída. Pero los doctores me tranquilizaron y me dijeron que estaba fuera de peligro. Luego, que María estuviera conmigo lo hizo todo más ameno. Cuando salí de la UCI nos íbamos por ahí a ver museos, yo no podía andar mucho porque me agotaba, me tenía que sentar cada cinco minutos. Por suerte salvamos los muebles y pudimos volver sanos y salvos a casa.