Cuando Jorge Martín se subió a la Aprilia por primera vez quedó bastante satisfecho. En algunos aspectos, su nueva máquina le gustó incluso más que su antigua Ducati. Tenía claro, sin embargo, el reto que había por delante. “Hay mucho trabajo por hacer”, confesó a su núcleo duro en este mismo escenario nada más bajarse de la RS-GP de los italianos. Ni él ni nadie llegaron a imaginar cuánto. Diez meses después del mejor día de su vida, cuando se coronó campeón del mundo en el Circuit de Barcelona-Catalunya en el GP Solidario de 2024, el número uno de la categoría reina apenas vuelve a empezar de nuevo.
“Es guay recordar ese día. Es algo que no voy a olvidar en la vida. Y los recuerdos están muy bien, pero son cosa del pasado. Hay que mirar hacia delante, y mi foco está en el presente, en seguir creciendo con esta moto”, contaba antes de subirse a la moto el viernes. En la primera sesión de entrenamientos, Martín quedó a más de un segundo del más rápido, Pedro Acosta con la KTM. En la segunda rebajó el margen a ocho décimo respecto a Brad Binder, primero con la otra moto oficial de los austríacos, él 18º. Todavía mucho trabajo por hacer, efectivamente, pero nada mal teniendo en cuenta el punto de partida.






