El director de orquesta estadounidense, que redefinió el sonido de la Sinfónica de San Francisco y firmó una influyente integral de Mahler, ha fallecido a los 81 años

“Una coda es un elemento musical al final de una composición que lleva la obra a su conclusión. Puede variar enormemente en su extensión. La coda de mi vida ha sido generosa y rica. La vida es preciosa”. Así se despedía Michael Tilson Thomas, en adelante MTT, en febrero de 2025, después de anunciar en su página web el regreso del tumor cerebral que le había sido diagnosticado en agosto de 2021....

Catorce meses después, este miércoles 22, esa coda se ha cerrado en su domicilio de San Francisco. Tenía 81 años. Apenas dos meses antes había muerto Joshua Robison, su marido y mánager durante casi medio siglo. Con su desaparición se extingue el último gran director-pedagogo estadounidense, heredero directo de un modelo —el de Leonard Bernstein— que articulaba podio, composición, divulgación televisiva y vocación cívica, y que difícilmente volverá a reproducirse.

MTT había nacido en Los Ángeles, en diciembre de 1944, y su leyenda fundacional se escribió en octubre de 1969. Aquel otoño, recién galardonado con el Premio Koussevitzky de Tanglewood y con apenas 24 años, debutó en Nueva York como ayudante de William Steinberg al frente de la Sinfónica de Boston. A mitad del concierto, Steinberg se sintió indispuesto y el joven asistente tuvo que subir al podio sin ensayo previo. La crítica lo consagró al día siguiente y aquel episodio —uno de los grandes “nacimientos públicos” de un director en el siglo XX— inauguró una carrera que ya no conocería retrocesos.