La literatura del mexicano ganador del Cervantes es íntima y familiar, un recuento de la vida con los suyos, con su madre, que nació en Gran Canaria, con su padre, de ascendencia asturiana
Al rey le gustan estos eventos en los que la literatura no es tan solo la vida pública sino lo que traen los escritores a los que aquí se agasaja. No es que tuviera prisa por escuchar al premio Cervantes de este año, seguro que sí, porque ha leído sus libros y habla de ellos con soltura. Pero la verdad es que su majestad se lanzó pronto a declarar abiertas las solemnidades que tenían como objeto celebrar el premio Cervantes a
ngua-de-la-conquista-sino-la-de-la-independencia.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2026-04-20/gonzalo-celorio-premio-cervantes-la-lengua-espanola-no-fue-la-lengua-de-la-conquista-sino-la-de-la-independencia.html" data-link-track-dtm="">Gonzalo Celorio. Este estaba solo, cerca de la directora general del Libro, esperando que el rey le diera la palabra al ministro de Cultura, mirando sin duda lo que tuviera que decir como prólogo de todo el rey de los españoles.
Como el ganador de este año tiene una pasión que desde la infancia le emparenta con la palabra, a don Felipe se le mezcló el protocolo con el gusto de Celorio, así que dijo, para señalar que empezaba la sesión: “Se abre la palabra…”. Se dio cuenta su majestad de lo que había dicho y se rio como todo el mundo. Celorio vivió esos momentos con el júbilo del que ve citado antes de tiempo el leit motiv de su vida como escritor. Dijo don Felipe: “La palabra palabra…, al fin y al cabo es la palabra preferida del ganador”.






