Entre los miles de libros que se publican en España y apenas se compran y los superventas que salen por la tele hay un grupo de escritores muy particular, variopinto y silencioso. Ahí vivo yo.
Hoy se celebra Sant Jordi, pero no estaré firmando allí. Si usted se pregunta por qué debería estar firmando y quién soy yo, lo cual sería una duda de lo más natural, la respuesta es: soy el autor de
noreferrer" title="https://elpais.com/elpais/2019/05/09/icon/1557410937_794070.html" data-link-track-dtm="">esta novela, de esta otra, esta colección de relatos o de esta otra novela, además de un ensayo sobre Michael Jackson con preciosas ilustraciones (no eran mías) que hizo que un admirador gritase a una dependienta de El Corte Inglés “¡no sé cómo pueden vender esta basura!“. Lo cual me hizo gracia, en el fondo.
Hace unas semanas le pregunté a mi editor si me iban a llevar a Sant Jordi a firmar. Un poco por egolatría de escritor, que sin ego nadie se prestaría a una labor tan solitaria, exagüe e ingrata como la de escribir novelas, pero sobre todo porque la fecha me iba a pillar en plena mudanza y tenía que elegir entre firmar o mudarme. Me respondió:
−No, mejor no te traemos. Sant Jordi es lo que es −yo, como no he ido nunca, no sé muy bien lo que es, pero asentí con la cabeza al teléfono como si lo supiese− y no quiero que te sientas allí perdido entre escritores superventas, youtubers y tiktokers.






