La captura de dos grandes buques por parte de lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria recuerda su papel crucial en el bloqueo de esa arteria marítima

“La Armada iraní yace en el fondo del mar, completamente destruida: 158 barcos”, se jactó el pasado día 13 el presidente de Estados Unidos en su red social, Truth. En el mismo mensaje, Donald Trump continuaba: “Lo que no hemos atacado es el pequeño número de lo que ellos llaman barcos de ataque rápido”. Esas pequeñas lanchas de la fuerza naval del poderoso ejército paralelo iraní, la Guardia Revolucionaria, de las que Trump dijo que no suponían “una gran amenaza”, atacaron este miércoles tres grandes buques portacontenedores.

nal/2026-04-22/iran-ataca-tres-barcos-que-intentaban-cruzar-ormuz.html" data-link-track-dtm="">Dos de ellos fueron obligados a dirigirse a puertos iraníes por haber supuestamente tratado de atravesar el estrecho de Ormuz sin la luz verde de la República Islámica.

Como recuerda la captura de esos dos mercantes, en realidad se considera que esas lanchas, con capacidad para lanzar misiles y drones, constituyen un arma crucial en manos de Irán para controlar ese estrecho, la arteria marítima por la que, en tiempos normales, circula el 20% del petróleo mundial, además de otras materias primas vitales.