Por aquí se debería empezar: construir candidaturas de unidad democrática para el Senado, que incluyan partidos comprometidos en defender la sociedad de cualquier posible recorte de libertad

La publicación del acuerdo entre PP y Vox que permitirá el nacimiento del gobierno autonómico de Extremadura debería ser una razón poderosa para que todas las fuerzas políticas que quieran seguir identificándose con la democracia reflexionen profundamente sobre qué hacer....

La semana pasada ha visto la derrota electoral de Víctor Orbán, los enésimos delirios belicistas de Donald Trump, el choque de este último nada menos que con el Papa León XIV y los consecuentes alejamientos -más discretos o escandalosos- del mandatario estadounidense (y de su ghostwriter, que no es otro que Benjamín Netanyahu) de pesos pesados de la derecha e incluso la ultraderecha europea y global, como en el caso de Giorgia Meloni. Dicho en otras palabras: en los últimos días se ha hecho patente que el partido entre la democracia y su negación, lejos de estar decidido ya, está abierto. Y, con el acuerdo de Extremadura, el PP y Vox están diciendo, como si llevaran un gran fluorescente, que en este mismo partido ellos han decidido situarse claramente en el lado de Trump, Netanyahu y Orbán.