El vasco, ganador en México por delante de David Puig y Josele Ballester, es el gran dominador de una liga saudí que busca inversores para sobrevivir
En mitad de la tormenta, el faro es Jon Rahm. Los días más convulsos en la corta historia de LIV, la liga saudí de golf que busca inversores de cara a la próxima temporada ante el cierre de la financiación del Fondo Soberano de Arabia, los ha cerrado el jugador español con una rotunda victoria en la cita de México. Después de su discreto Masters de Augusta (38º clasificado), el golfista vasco dio otro puñetazo sobre la mesa para imponerse en el campo de Chapultepec con 21 golpes bajo el par, seis de ventaja sobre David Puig y siete sobre Josele Ballester, un triplete español inédito en la liga y un podio de la misma nacionalidad que no se repetía desde el estreno de la competición en Londres en junio de 2022, entonces con los sudafricanos Schwartzel, Du Plessis y Grace. Y con otra particularidad: Rahm, Puig y Ballester se han forjado en la Universidad de Arizona, vivero del golf amateur español.
Rahm es el único valor seguro de una liga saudí que ahora navega entre tinieblas. El PIF ha decidido dirigir el dinero que brota del petróleo en otras direcciones (Mundial de fútbol de 2034 y el tenis) y en los despachos se buscan inversores “como locos”, según el CEO, Scott O’Neil. Es hora de vender un negocio económicamente deficitario (más de 1.460 millones de dólares de pérdidas en las tres primeras temporadas), con poco seguimiento en Estados Unidos y escasa relevancia deportiva. El gancho de Jon Rahm es hoy por hoy la mejor carta de presentación a la hora de descolgar el teléfono a la caza de patrocinadores.









