Un compromiso de paz consolidaría la posición del país asiático como potencia bisagra, capaz de hablar con Washington y Teherán, con Riad y Pekín, sin pertenecer del todo a ningún bando
Arabia Saudí ha invocado el Acuerdo Estratégico de Defensa Mutua (SMDA por sus siglas en inglés) ratificado con Islamabad en septiembre del año pasado, y en consecuencia un contingente de 13.000 soldados y aviones cazas paquistaníes han llegado al Golfo Pérsico, estacionados a 60 kilómetros del terminal petrolífero de Ras Tanura, dentro del radio de alcance de los misiles iraníes. Es el primer despliegue bajo el nuevo pacto, y sitúa a
ernacional/2026-04-16/claves-sobre-las-negociaciones-para-el-fin-de-la-guerra-en-oriente-proximo-se-extendera-la-tregua-en-iran-que-falta-para-llegar-a-un-acuerdo.html" data-link-track-dtm=""> Pakistán en el centro de la crisis.
En las pasadas semanas, Pakistán ha emergido como protagonista inesperado y mediador en los intentos de alcanzar un compromiso de paz entre Estados Unidos e Irán. Ante esta grave coyuntura, el establishment paquistaní ha demostrado, una vez más, su capacidad para maniobrar y aprovechar las oportunidades que brindan las turbulencias internacionales, en una suerte de reinvención perpetua que le permite remontar el vuelo cuando todo apuntaba a su declive. Ocurrió en 2001, cuando los atentados del 11-S lo posicionaron como aliado indispensable en la Guerra contra el Terror. Ocurrió el año pasado, con la victoria de Trump. El año 2025 fue, en ese sentido, un buen año.







